Ahorramos energía… Y la recuperamos

Siempre se ha dicho –y es verdad- que el tren es uno de los medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente. Y esto es así no sólo porque ofrece unos niveles de contaminación muy reducidos en comparación con otros medios como el avión o el automóvil; es que además contribuye a crear la propia energía que lo impulsa, gracias a innovaciones tecnológicas como el freno regenerativo, que a pesar de no tener un nombre demasiado atractivo tiene una serie de ventajas no demasiado conocidas por el gran público.

Detalle rueda ave

¿En qué consiste este freno? Básicamente, es un dispositivo de ahorro energético que incorporan nuestros trenes de Alta Velocidad –en las series 101, 102, 103 y 104, así como en la nueva serie 112 que cubre el trayecto Madrid-Valencia –, y Cercanías. El proceso de freno de cualquiera de estos trenes es una fuente productora de energía cinética, que –recurramos a la Wikipedia– es la que surge durante el fenómeno del movimiento de un objeto, y se define como el trabajo necesario para acelerar un cuerpo desde el reposo hasta la velocidad que posee. Para que ese mismo cuerpo frene su movimiento, necesita un trabajo negativo de la misma magnitud que su energía cinética; aplicado al tren, eso quiere decir que el proceso de frenado es una fuente de energía cinética que sería una verdadera pena desperdiciar.

Esa es exactamente la función del freno regenerativo: recoge toda la energía cinética que produce un tren al frenar y la convierte en energía eléctrica. Una electricidad que devuelve a la catenaria y que puede emplearse para diversos fines, desde mover otros trenes a alimentar los servicios auxiliares de ese mismo tren, o simplemente almacenarse en unos acumuladores especiales instalados a bordo.

Otra opción es devolver esa electricidad a la Red, algo que ya se hace en las líneas de Alta Velocidad, a través de las subestaciones. De hecho, los cálculos que hemos realizado en Renfe indican que una linea de Alta Velocidad con densidad de tráfico medio-alta devuelve a la Red general entre el 6 y el 10% de la energía que consume, lo que se traduce en un ahorro anual de más de 2.500.000 euros, ahorro que en los próximos años puede verse incrementado por el aumento de las líneas de AVE en nuestro país.

En el caso de los trenes de Cercanías, que disponen del sistema de recuperación de energía desde 1990, todavía no es posible la devolución directa de la electricidad a la Red, pero sí que la devuelven a la catenaria de la que se alimentan; como resultado, los trenes que frenan contribuyen a alimentar a los trenes que circulan por su mismo cantón eléctrico, los cuales al frenar a su vez hacen lo mismo, en una cadena que produce unos coeficientes de recuperación de energía de entre un 30 y un 40%. La cantidad de electricidad que devuelve cada uno depende de diversos factores, pero durante 2009 los trenes de Cercanías equipados con freno regenerativo evitaron una emisión a la atmósfera de más de 72.000 toneladas de gases contaminantes.

Por supuesto, lo ideal sería un tren que generara por sí mismo toda la energía necesaria para su funcionamiento, pero eso nos acercaría demasiado a la teoría del movimiento continuo… que está demostrada científicamente ser por completo imposible. Nos conformaremos con seguir buscando nuevas maneras de aprovechar la energía, que se traduzcan en mayor eficiencia y ahorro.

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Hay 1 comentario para este artículo
  1. Johanna Villasmil at 16:13

    Excelente información. El ahorro de energía es un punto importante al que tomar en cuenta en nuestras casas y negocios y siempre se generan dudas con referentes a cómo sacar el mejor provecho del ahorro. Una de las maneras también puede ser por medio de la energía solar donde se autogenera la propia energía como lo realiza http://enlight.mx

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