El tren, la huella de carbono y los costes del transporte

El tren, la huella de carbono y los costes del transporte

Posiblemente pocos recuerden la última cumbre mundial sobre medio ambiente celebrada en Rio de Janeiro el mes pasado, donde representantes de más de 190 países firmaron un acuerdo de mínimos sin apenas novedades significativas para enfrentarse al reto de la huella de carbono.

Como muchos sabéis, el sector del transporte es uno de los principales emisores de dióxido de carbono (CO2, gas de efecto invernadero), con el 23% de las emisiones mundiales. Por esta razón, las políticas públicas sobre el transporte que se discuten en los principales centros de decisión apuntan a que el ferrocarril debe jugar un papel creciente y decisivo en el siglo XXI si se busca un modelo de desarrollo sostenible.

Sucede en la Unión Europea, que aspira a transferir al tren un 50% del tráfico actual de media distancia por carretera en 2050, y en potencias como Estados Unidos, Brasil o Rusia cuando debaten sobre la modernización de sus sistemas de transporte para reducir la dependencia del petróleo en sus economías.

En España, el transporte genera casi el 30% de las emisiones de CO2 anualmente, lo que sitúa a nuestro país siete puntos por encima de la media mundial. En Renfe seguimos de cerca estos datos y anualmente analizamos cuál es la aportación a la sostenibilidad de  los más 5.000 trenes diarios que ponemos en marcha.

El último estudio nos dice que evitaron la emisión de 2,9 millones de toneladas de CO2 en 2011, el volumen que se habría generado si los 465 millones de viajeros y las 17 millones de toneladas transportadas por Renfe hubieran tenido que moverse por medios alternativos, por carretera o por el aire.  Este supuesto, que se basa una hipótesis de sustitución modal estandarizada, habría provocado además un aumento del consumo energético de más de 930.000 toneladas equivalentes de petróleo (Teps).

Junto a esto, analizamos también cuál es el impacto económico del transporte, los costes externos que genera y que absorbe la sociedad. En nuestro caso, el servicio de viajeros y mercancías de Renfe en 2011 permitió un ahorro para la sociedad de 1.490 millones de euros, si se evalúa en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes que habría tenido realizar este transporte mediante 304 millones de circulaciones de automóvil, 5,3 millones de circulaciones de autobuses, 3,7 millones de circulaciones de camiones y el vuelo de casi 80.200 aviones.

Todos estos indicadores siguen situando al ferrocarril, muchos lo sabéis,  no solo como  el modo de transporte más sostenible desde el punto de vista energético y de emisiones de CO2  sino también como el que menos costes externos genera puesto que contribuye de manera decisiva a aliviar la congestión, el número de accidentes o la contaminación.

Si queréis conocer los detalles que se esconden detrás de esta información podéis consultar un resumen de la metodología aquí o el estudio completo “Costes Externos del Transporte en Europa” elaborado por la consultora CEDelft y que sirve de referencia para la Unión Europea.

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Hay 4 comentarios de para este artículo
  1. Javier Orós Falces at 22:23

    Ahorro de 1490 M. De euros compensan sobradamente las cifras de perdidas publicadas por Renfe Operadora, por lo que debemos interpretar que es una Empresa con grandes beneficios, todo lo contrario de lo que intentan hacernos creer.
    Si es rentable !!!

  2. Miguel at 19:06

    Creo que el tren juega un papel primordial en la lucha contra el cambio climático. Debe potenciarse el uso del tren entre nosotros con campañas publicitarias pero también con una oferta de tipos de bono y precios realmente seria. Hace falta más tipos de bonos y precios más económicos para invitar realmente al uso diario del tren como medio de transporte.

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