Echando flores a Córdoba

Echando flores a Córdoba

De la Judería al barrio de Santa Marina y vuelta. De los patios de Viana a la Mezquita, corazón espiritual de Al-Andalus. Córdoba en mayo luce como nunca y pone su Historia, su luz y sus embriagadores patios a disposición del viajero más exigente. Nos vamos en tren a este maravilloso cruce de caminos y culturas junto al Guadalquivir antes de que abrase el sol.

Empezamos el paseo junto al río y los jardines del Alcázar de los Reyes cristianos para adentrarnos en la judería por la primera callejuela que encontramos. Las banderas de Las Casas de la Judería llaman a asomarse y contemplar sus dos impresionantes patios que nos dejan algo claro: esta es una de las más sugerentes opciones para alojarnos que encontraremos en el corazón de la ciudad. La misma calle nos conduce al centro neurálgico del barrio en el siglo XIV. En la calle de los Judíos sigue en pie la Sinagoga (1315),  joya mudéjar y templo hasta la expulsión de la comunidad. Muy cerca, la Casa de Sefarad  preserva la tradición sefardí-judeoespañola.

No importan las calles que se escojan, en cualquier caso, porque todas conducen al final a la impresionante Mezquita-Catedral, símbolo máximo de la ciudad por méritos propios. Emplazada en un lugar de culto desde antes de la dominación musulmana, la mezquita forjó su leyenda entre los siglos VIII y IX hasta convertirse en el monumento más importante de todo el Occidente islámico. Sobran las palabras desde el momento en que uno está ante sus muros.

El camino por la Historia da un salto hacia un palacio clave en la ciudad. El Palacio de Viana (siglo XIV) recorre cinco siglos de aristocracia con los impresionantes tesoros que guarda (tapices, muebles, porcelana, libros) y es uno de los mejores ejemplos de la tradición del patio cordobés, heredero del romano y del musulmán. Sus 12 patios son puro espectáculo en primavera, ahora que los patios de la ciudad están de fiesta y lucen sus mejores galas.

Es evidente que sobran los motivos y que podríamos continuar –o haber empezado- por los vestigios de la Córdoba romana o por propuestas más cercanas en el tiempo, como la pintura del maestro Julio Romero de Torres, fallecido en 1930. Todo sin insistir demasiado en lo bien que sienta un fino y un salmorejo para recobrar fuerzas junto a la calleja de las Flores o en la buena mano de los artesanos del cuero que venden todo tipo de objetos condenados a envejecer bien, caso del taller Mayran.

Seguro que muchos tenéis sugerencias -menos obvias- que compartir sobre Córdoba. Nosotros solo añadimos que ya está listo el dispositivo con precios muy especiales para escaparse desde Barcelona, Valencia o Zaragoza en servicios AVE directos, sin parada en Madrid.

Os esperan la Historia y las flores.

 

Calleja de las Flores. (Foto: J.Martín)

Taller de cuero Mayran. (Foto: J.Martín)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hay 2 comentarios de para este artículo
  1. Rafael at 10:12

    Echo de menos alguna referencia a la rica gastronomía de la ciudad con lugares donde está se muestra en todo su esplendor como la Asociación de Plateros de Córdoba, por poner un conocido ejemplo.

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