Cambios de hora: la película

Cambios de hora: la película

La noche del sábado al domingo, a las tres serán las dos. Y sí, de nuevo, digámoslo un año más alto y claro: los trenes nocturnos de Renfe pararán una hora para ajustarse al horario de llegada previsto.

Así que, antes de que empecemos con las bromas sobre espacios curvados, agujeros de gusano y condensadores de fluzo (sobre todo con “Regreso al futuro” de plena actualidad), recordemos por qué se hace ahora y qué se hace en primavera.

Supongamos que un tren llega esta noche a una estación a las 2:59 y para durante dos minutos. ¿A qué hora saldría? A las 2:01 ¡Saldría antes de llegar! Esa es la curvatura del espaciotiempo que conviene evitar: si un tren circula con una hora de adelanto alcanzará a otros con salidas programadas para después de las 3:00 (las 2:00, en realidad). Todo este lío desaparece parando 60 minutos. Es lo que hacen la mayoría de ferrocarriles desde que comenzó este cambio de horario estacional.

En cambio, en primavera, si el tren llega a la estación a la 1:59 y para dos minutos, saldrá a las 3:01. No se producen más efectos perniciosos que llegar, nominalmente, una hora más tarde a destino y no cobrar la correspondiente indemnización (ya que el tiempo de viaje es idéntico).

Para más información, no tenéis más que consultar los múltiples artículos y explicaciones que surgieron el 24 de octubre de 2014, a raíz del tuit que emitimos informando del cambio. Cerca de 3.000 retuits, 800 favoritos y 600 comentarios era un éxito con el que, desde luego, no contábamos, para un anuncio que hacemos dos veces al año.

Gracias a todos, a los que os equivocabais y los que enmendabais el error: entre todos aprendimos y nos divertimos a la vez. Por una hora, poco más se puede pedir.

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