Julián Elejoste, pasión por el tren

Julián Elejoste, pasión por el tren

Julián era de un hombre de otro tiempo y de otra dimensión. Al menos eso dicen de él quienes le conocieron íntimamente. El cine y el tren fueron sus dos grandes pasiones. Durante  40 años se dedicó a plasmar en películas de celuloide la vida del ferrocarril de nuestro país. Y gracias a esta aventura, en la que no dudaba en embarcar a sus hijos y a su esposa, podemos disfrutar hoy de auténticas joyas cinematográficas. Sus películas, digitalizadas con mucho cuidado y cariño, constituyen un auténtico legado de arqueología del ferrocarril de los años cincuenta y sesenta.

Julián Elejoste (1916-1972) fue un auténtico pionero. Gran apasionado del tren, ayudó a fundar la Asociación de Amigos de Ferrocarril de Bilbao. Recorrió miles de kilómetros para rodar con su tomavistas escenas que hoy constituyen un auténtico placer para todos los aficionados. Gracias a este interés queda constancia de nuestro pasado ferroviario.  Elejoste ha plasmado todo tipo de historias relacionadas con el ferrocarril: trenes, estaciones, tranvías…pero también graba a los viajeros de esa época, las calles y sus comercios, las carreteras y sus transportes. Sus imágenes son un valioso testimonio de la vida de aquella España que abandonaba con letargo las heridas de una lucha fratricida.

Aunque nació y vivió en Bilbao (en plena Gran Vía), durante su infancia pasaba grandes temporadas en la residencia familiar de Ungo  Nava de Ordunte, situada en el Valle de Mena (Burgos), por donde pasa el tren de La Robla. Creció contemplando las locomotoras de vapor; el humo, las chispas, el ruido, el vapor y el hollín provocaron esa pasión por los trenes que siempre le acompañaría.

Se cumplen cien años del nacimiento del industrial bilbaino que dedicó 40 años de su vida a grabar toda clase de motivos ferroviarios

Junto con otros aficionados al tren, funda en 1958 la Asociación de Amigos de Ferrocarril de Bilbao. El objetivo de aquellos tiempos pasa por preservar y disfrutar el patrimonio. En decenas de fundiciones del País Vasco, locomotoras y vagones se devoran y convierten, a precio de chatarra, en vulgares láminas de hierro, para frustración de los asociados que asisten impotentes al fin de una época.

Adicto a las grabaciones familiares con su tomavistas, Elejoste decide enfocar la cámara hacia los trenes, como una forma de perpetuar y preservar el patrimonio ferroviario. Casi como una obligación, se empeña en asistir a la clausura de cada línea que anuncia su cierre. Con su tomavistas, recorre España de punta a cabo y plasma en celuloide el momento final. Horas y horas de filmaciones, con imágenes únicas en su género. Un auténtico testimonio histórico.

Estas películas fueron  filmadas, mucho antes de la aparición de las cámaras de vídeo, con tomavistas en los antiguos formatos cinematográficos ‘regular 8mm’ y ‘súper 8mm’ y en color, que no poseían ningún tipo de automatismos y donde las mediciones de luz, correcciones, distancia focal, tipo de emulsión preferente, carga de rollo y un largo etc., debían ser efectuadas de forma completamente manual y basadas únicamente en la pericia de quien rodaba las tomas. Cientos de horas de grabación que, a la muerte del industrial, corrían riesgo de perderse.

La familia de Elejoste decidió encomendar el trabajo de rescate al investigador ferroviario Gustavo Vieites, que acometió  la restauración digital de las películas. Inicialmente pasó a formato digital las películas desde la bobina física rodadas en 8 milímetros. En una segunda fase más avanzada, se limpió fotograma a fotograma y se restauró el color; además se eliminó el polvo, manchas, rayas, arañazos, empalmes y nervios rotos, suciedad y la típica decoloración. También se ajustaron desenfoques y pérdidas de imágenes, debido al proceso de descomposición generado por el paso del tiempo sobre este tipo de antiguos soportes cinematográfico, para preparar la filmación para un correcto visionado. Todo el material resultante, fue replicado en vídeo digital. El resultado final, con el añadido de la banda  sonora musical en Dolby Digital 5.1, es un DVD de casi dos horas de duración.

A partir de este vídeo es posible acceder a dieciséis videoclips agrupados por zonas: Madrid, Tierra de Campos, Soria-Calatayud, León, Asturias, Cantabria, Burgos-País Vasco-Navarra, Cataluña, Palma de Mallorca, Valencia, Murcia, Zaragoza,  Almería, Málaga, Bélmez-Puertollano y Granada. Desde el ‘tren  burra’ de Castilla hasta el depósito de vapor de Zaragoza, el ferrocarril de Madrid-Almorox, el tranvía de Arratia y muchos otros detalles más.

La tarea de digitalización prosigue con más metros de película rescatados por Vieites, que colabora con otros especialistas en historia ferroviaria como Juanjo Olaizola, Pilar Lozano y Carlos Abellán, sin ir más lejos.

El recuerdo de Elejoste es durante estos días más intenso. El pasado día 13 de noviembre se cumplían cien años de su nacimiento. Su muerte, a edad tan temprana, nos privó del trabajo de uno de los ‘arqueólogos’ más importantes del ferrocarril español. Falleció de un ataque al corazón mientras disfrutaba de su maqueta ferroviaria. El tren también le acompañó en este trance final.

 Mikel Iturralde es Periodista @MikelItu

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