Todos mis destinos son contigo

Todos mis destinos son contigo

Dicen que viajar abre la mente y que conecta el “yo” más íntimo con el “tú” menos ajeno. Algo así será verdad cuando siempre deseo que me reserves tu próximo tren. Y aunque  quiera  estar contigo en cualquier parte, seamos prácticos, tenemos que concretar. Cada semana te propondré lugares distintos. Hoy te sugiero Alicante, Mérida, Ourense y Ronda. También un mensaje implícito que tendrás que descifrar.

Alicante

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He elegido esta ciudad porque la prefiero ahora, cuando es un placer disfrutar  de su gran cantidad de playas, pasearlas sin sentirte un foráneo y envolverte de mediterráneo por los cuatro costados. Además, te recuerdo que es víspera de Navidad y habrá que comprar turrón.

Si hablamos de visitar; Castilllo de Santa Bárbara (alberga en su interior el museo de la ciudad MUSA), El Museo de Arte Contemporáneo (MACA) y el Museo Arqueológico Provincial (MARQ), entre otros, como el de las Hogueras de San Juan, son reflejo de la tradición y el carácter de sus habitantes.  El mejor plan para un día completo es Isla Tabarca, se encuentra frente a la ciudad de Alicante, a once millas náuticas y cerca del cabo de Santa Pola. Imposible marcharte sin degustar el típico caldero tabarquino.

Si hablamos de comer; el arroz es ingrediente base de toda la cocina valenciana, El mar Mediterráneo surte de pescados y mariscos frescos los mercados y la huerta alicantina llena de color, olor y sabor los puestos de frutas y verduras. Y, sin duda, el turrón es uno de los dulces típicos más apetitosos. También  tienes que probar los helados, los rollitos de anís, el bizcocho coca boba, los dátiles y frutos secos.

Si hablamos de beber; degusta los vinos tintos de doble capa, de color intenso, los rosados y blancos jóvenes de uva monastrell, vermeta o garnatxa y el Fondillón, vino añejo alicantino de fama mundial. Para acompañar a los montaditos, dos bebidas tradiciones son la “paloma” y el “cantabria”, a base de anís seco con agua muy fría y licor de hierbas.

Mérida

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Mi segunda opción es una ciudad amurallada. No encuentro un mejor destino para llevarte en esta época del año. Desde 1993  ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y sólo si la dedicas el tiempo que merece entenderás tal reconocimiento.

Si hablamos de visitar; el Teatro Romano  y el Anfiteatro son los grandes protagonistas de la ciudad. Verdaderas joyas que te devuelven a  escenarios para espectáculos muy populares: los juegos de gladiadores, las cacerías de fieras y la lucha entre animales salvajes.  Después hay que visitar el Museo Nacional de Arte Romano, obra del prestigioso arquitecto Rafael Moneo que con sus colosales dimensiones  recrea los grandes edificios de la tardorromanidad.

Si hablamos de comer; aquí predomina el gusto por lo natural, la cocina de toda la vida. Y en cada plato  se sirven las costumbres de la región extremeña y características de la dieta mediterránea. No en vano, el gazpacho, el ajo blanco o ensaladas que contienen cojondongos, zorongollos, jilimojas, aceitunas machadas o ralladas se sirven en plato frío. Pescados de río y carnes de caza como el conejo al estilo Mérida están para chuparse los dedos. Muy típica es también la variedad de tapas del cerdo, que se crían en dehesas de la zona: jamón, lomo, lomito, morcón, variedad de chorizos y salchichones; y de quesos de cabra y oveja.

Si hablamos de beber; todos estos platos pueden ir bien acompañados por una copa de vino de la Ribera del Guadiana. Brindemos.

Ourense

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Mi tercer destino es la ciudad del agua. Imagínate la sugerencia;  debes empaparte de su esencia de manera literal porque fue el elemento que originó el asentamiento.

Si hablamos de visitar; ocho puentes cruzan el rio Miño, que en tiempos de los romanos era una mina de oro. Ahora ya no hay oro, pero sí unas aguas muy valiosas: las  termales. Tienes que ir a A Chavasqueiraal borde del río, donde podrás disfrutar de un baño zen. Las aguas brotan también a 65º en pleno centro, en la fuente de As Burgas, que con el Santo Cristo y el Puente Romano, son los símbolos de la ciudad. Pero además Ourense tiene una original Plaza Mayor inclinada, y un casco histórico rico en iglesias y capillas. Y algo curioso, en la Capilla de San Cosme y San Damián, se expone durante todo el año, el belén más sorprendente que hayas visto nunca.

Si hablamos de comer;  y a pesar de ser una provincia interior, uno de los platos más conocidos es el “Polbo a feira”.  También es conocida la provincia por las carnes excelentes, el cerdo y sus embutidos. En repostería, prueba los almendrados de Allariz, las cañas de Carballiño, la fruta real, las roscas de cazo y la bica blanca.

Si hablamos de beber; existen cuatro denominaciones de origen: Ribeiro, Valdeorras, Ribeira Sacra y Monterrei.

Ronda

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Aunque la última propuesta de hoy no precisa argumentos, te diré que es por el paisaje, la historia, la leyenda romántica de bandoleros y porque no encuentro lugar mejor para terminar la ronda por ciudades únicas.

Si hablamos de visitar; el mejor punto de partida es el Puente Nuevo, más conocido como el Puente de Ronda.  Allí mismo, el museo de interpretación del puente que expone la construcción de la obra, pero lo mejor son las vistas desde sus ventanas.  En el paseo se cruza el  Arco de Felipe V hasta llegar al puente viejo, y justo a un lado los Baños Árabes. Un imprescindible es el  Museo Joaquín Peinado. Se ubica dentro del Palacio de los marqueses de Moctezuma, en la Plaza del Gigante. No podemos irnos sin pasar por el Palacio de Mondragón y la Casa del Gigante. Y en dirección a la plaza Duquesa de Parcent, la iglesia de Santa María la Mayor, la más importante de Ronda, y el edificio consistorial. Es en una de las plazas más bonitas de la ciudad. Imperdonable sería dejar la ciudad sin ver la Plaza de Toros, mejor si es en visita guiada para conocer su historia y cada detalle. Para finalizar, la Puerta de Almocábar, una de las antiguas entradas a la ciudad junto a parte de la muralla.

Si hablamos de comer;  Ronda es tierra de caza y setas donde el gazpacho a la serrana, la sopa de almendras y alcachofas, la morcilla rondeña, el  lomo relleno de piñones, el cochifrito de borrego, el rabo de toro y la tortilla a la rondeña, por listar unos cuantos, son propios de allá. En repostería,  prueba los pestiños, las clásicas yemas del Tajo y las rosquillas.

Si hablamos de beber; los vinos con Denominación de Origen Vinos de Málaga – Sierra de Málaga, subzona Serranía de Ronda. Los hay de dos tipos: los “vinos tranquilos” (clásicos tintos, rosados y blancos) y los célebres vinos dulces de la región. Perfectos para acompañar comidas o los dulces típicos de la localidad.

Verónica Portell es Periodista

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