Mi destino preferente es verte

Mi destino preferente es verte

Aunque tenga partes de hierro, sabes que no soy de piedra y mi motor nunca se ha alimentado de paciencia. Para qué negarlo, a veces estoy hasta los bogies y me cuesta disimularlo. ¿Aún no te has dado cuenta que sin ti mi existencia carece de sentido?  Recuperemos el sentido a lo nuestro con un viaje a Girona, Jaén u Oviedo, por poner un ejemplo. A ver si descubres el mensaje de hoy uniendo palabras.

Girona

girona1Porque te ofrece todo sin que pierdas el tiempo para llegar donde desees; dar un tranquilo paseo por el núcleo histórico, visitar sus monumentos y museos, recorrer sus calles. Está viva y siempre tiene sorpresas que ofrecerte. Además, la ciudad histórica de Girona es una de las más interesantes de Cataluña.

Si hablamos de visitar: los romanos levantaron en el siglo I a.C. una poderosa fortaleza que trazaba una especie de acrópolis, la Força Vella. Allí se alza la Catedral, construida entre los siglos XI y XVIII. Imprescindible que veas Sant Pere de Galligants y Sant Nicolau, uno de los conjuntos románicos más notables de Cataluña. También el call, un laberinto de estrechos callejones y patios en el barrio judío. El ensanche medieval, los baños árabes, la Rambla de la Llibertat, la Plaza del Vi, la Plaza de la Independència, así como recorrer los tramos de muralla carolingia más extensos de Europa. Para finalizar, las casas del Onyar, pintadas con colores vivos y que, con la Catedral y Sant Feliu al fondo son la imagen más emblemática de la ciudad. Girona cuenta con siete museos. Te recomiendo el de la Historia de los Judíos, el Museo del Cine y la Casa Masó.

Si hablamos de comer: combina con mucho arte cocina tradicional y de vanguardia. Incluye establecimientos galardonados con estrellas Michelin y también el mejor restaurante del mundo según la prestigiosa revista Restaurant Magazine: El Celler de Can Roca. No te vayas sin probar el xuixo, el dulce que encontrarás en muchas pastelerías. La manzana de Girona, la butifarra dulce y los bombones de chocolate inspirados en las leyendas de la ciudad.

Si hablamos de beber: Los vinos y cavas del Empordà. La ratafía, un licor dulce elaborado con hierbas locales. Podrás saborearlos en diferentes ambientes durante las noches de todo el año: acogedores locales donde tomar tranquilamente una copa a media tarde, cervecerías, terrazas, bares musicales, discotecas que alargan la fiesta hasta bien entrada la madrugada…

Jaen

fachada-catedral-1La provincia de Jaén ha sido la puerta tradicional de entrada a Andalucía. Tierra de contrastes donde la vista no descansa salvo en las extensiones de “ejércitos” de olivos que inundan todo el espacio no habitable. Y en el centro, la capital, una amalgama que resume bien la extensión humana de Jaén, adornada por el brillo y el olor del aceite de oliva.

Si hablamos de visitar; La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, grandiosa y singular obra del Renacimiento jiennense y joya del arquitecto Andrés de Vandelvira. La Iglesia de San Ildefonso (siglo XV) donde se encuentra la Virgen de la Capilla, patrona de la ciudad. Los Baños Árabes, construidos en el S XI y los mejores conservados de la antigua Al Andalus. El Castillo de Santa Catalina, la gran atalaya que domina todo el entorno de la capital del Santo Reino. Y presente por muchos rincones la leyenda del lagarto…

Si hablamos de comer; Jaén es sinónimo de aceite de oliva, el ingrediente que conforma el paisaje, la cultura y, por supuesto, la gastronomía de una provincia que produce el 50% del aceite de España y el 20% del mundo. Y para acompañar el aceite todo lo demás, desde carnes de caza (perdiz estofada) a verduras (alcachofas rellenas, pipirrana), pescado (bacalao migado con aceite, de oliva por supuesto) o platos para acompañar el invierno (migas con torreznos). De postre siempre nos quedarán las empanadillas de Alcaudete o las gachas con matalahúva.

Si hablamos de beber; Jaén cuenta con tres recientes denominaciones de origen Tierra de Bailén, Tierra de Torreperogil y Tierra de la Sierra Sur, con variedades de tinto y blancos, además de algún rosado. Para tapear, que se hace bien y mucho en Jaén, la reina es la cerveza y entre ellas, y cuando se puede, la marca local con más de un siglo de historia. También hay que probar el risol, licor de hierbas autóctono con el que entraban en calor los campesinos en el invierno, tiempo de matanzas y de recogida de la aceituna.

Oviedo

woodyallenVen porque reconocerás a la Vetusta de Clarín en el casco antiguo, la esencia de Oviedo. Un paseo por sus calles y sus plazas para observar diferentes épocas y estilos artísticos. Además, sonreirás a cada pasa cuando encuentres a personajes hechos estatua donde menos lo esperes.

Si hablamos de visitar:  La Catedral y La Plaza de la Catedral o Alfonso II El Casto está delimitada por un conjunto de nobles edificios. Dentro del casco antiguo de la ciudad y próxima a la Plaza de La Constitución, ven a la Plaza del Fontán. Aquí se encuentran restaurantes y sidrerías donde se pueden degustar platos tradicionales de la cocina asturiana. Más de un centenar de esculturas recorren las calles ovetenses y del concejo de entre las cuales, hay obras de autores conocidos como, Hugué, Berrocal, Botero, Úrculo, etc., mostrando una vez más la inclinación de Oviedo por el arte y la cultura. No te vayas sin visitar Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo en el Monte Naranco. Imprescindibles también el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico de Asturias

Si hablamos de comer: la calle Cimadevilla y la contigua Plaza de Trascorrales, en esta zona se encuentran buenos restaurantes de cocina tradicional asturiana. El plato tradicional es el “pote” que en su versión “antroxera” está compuesto por nabos, chorizo, morcilla y derivados del cerdo. Tienes que probar el cachopo (eso sí, necesitarás mucha hambre). Postres típicos son los frixuelos (crepes dulces) y picatostes (torrijas).

Si hablamos de beber: Próximo al casco antiguo de la ciudad se encuentra el Bulevar de la Sidra. La calle Gascona es una de las calles de mayor tradición de la capital del Principado, posada de gascones llegados a Asturias desde Francia y que eligieron estas calles para vivir y comerciar. También está “La Ruta de los Vinos”, el paseo discurre por las calles peatonales de Campoamor y Manuel Pedregal, repleto de vinotecas con sus correspondientes terrazas.

Verónica Portell es Periodista

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