El calorcito de un detalle

El calorcito de un detalle

Seguro que Cristina no era consciente de cuántas pequeñas cosas buenas puso en marcha cuando hizo ese  gesto, normalmente rutinario y casi involuntario, de echar mano del móvil. Marcó un número y a los pocos minutos regresó con una buena noticia para su compañera de asiento. No la conocía de nada una hora antes, cuando ambas subieron al abarrotado tren de Madrid a Pamplona, cada una con su familia, aquella tarde del día de Fin de Año. En esa fecha era imposible elegir  tres plazas juntas, y Carmen iba separada de los suyos, aunque no demasiado.

La Catedral de Pamplona, al fondo.Un comentario, en claro andaluz, a los que iban delante dio pie a Cristina para iniciar una larga conversación amistosa: “Uy, ese acento no es de por aquí!”

Y ahora, les había resuelto el día siguiente, y buena parte de sus vacaciones en Navarra, a Carmen y su familia. Esta le había contado que pensaban pasar el día siguiente, Año Nuevo, en Olite y almorzar en el histórico pueblo. Pero, al ser un festivo tan especial , no había forma de viajar en transporte público. Ni tren ni autobús a buena hora.

Esquina en Pamplona, cerca del Ayuntamiento.

Una anécdota, apenas un problema sin importancia que fastidiaba el plan, pero que acarreaba la obligación de suspender la reserva de restaurante en Olite y buscar con tan poca antelación uno de garantía para el día 1 en Pamplona. Era de suponer que lo bueno estaría reservado.

Y Cristina, pamplonesa encantada de que tres andaluces acudieran a visitar su tierra fuera de Sanfermines, se empeñó en resolver la dificultad como si fuera suya. Elevando las leyes de la hospitalidad a la cima de la extrema amabilidad, sin decir nada, marcó el número de una amiga encargada del reputado restaurante San Ignacio, en el centro de la ciudad.

La iglesia de San Cernín de Pamplona desde la calle Mercaderes

Y tal vez valiéndose del disculpable chantaje de la amistad, logró encontrar un hueco entre horas para sus recién conocidos, y ya para siempre agradecidos, gaditanos.

La solución fue acogida por Carmen y su familia con un alivio y agradecimiento proporcionales a tal gesto. Y con una sensación íntima pero compartida, de rendición ante tal detalle de amabilidad. Se habían imaginado un Año Nuevo de plan frustrado en Pamplona, peregrinando en busca de lugar para comer, conformándose con cualquier cosa, y ahora, como comprobaron al día siguiente, se podían dedicar simplemente a pasear por la ciudad, saborear el ambiente festivo, recorrer las calles de nombres evocadores de la juerga, Santo Domingo, Mercaderes, Estafeta, la plaza del Castillo… y esperar la hora de comer.  Encima, ese momento, el del almuerzo, fue estupendo. El San Ignacio les proporcionó un menú de Año Nuevo fantástico, a un precio mucho más que justo, variado y sabroso.

Rúa Mayor de Olite.

Olite quedó para el día siguiente. Un día 2 de enero que amaneció también neblinoso. La niebla no pudo, sin embargo, ocultar el brillo del espléndido castillo-palacio ni de sus quince torres singulares, bautizadas cada una con su nombre propio. El monumento nacional (desde 1925) se llenó pronto de familias y grupos vacacionales que se apelotonaban frente a los ventanales, formaban colas en las medievales escaleras interiores de caracol, estrechas y peligrosas, ocupaban las terrazas almenadas y parecían calmarse tan sólo en el pequeño jardín de la Galería de la Reina, quizá imaginando las confidencias de amor entre Carlos III y Leonor de Trastámara en el pequeño claustro gótico.

La Galería de la Reina en Olite.

Esos dos días, los primeros de las vacaciones invernales en Navarra, estuvieron marcados para Carmen y su pequeña familia por el pequeño gesto de Cristina, aparentemente intrascendente pero con el valor del oro, cuando marcó un número de teléfono en un abarrotado tren entre Madrid y Pamplona. Y ni ella ni ustedes saben el calorcito que puede dar ese detalle en el frío enero de Navarra.

M. Muñoz Fossati es Periodista. Subdirector de Diario de Cádiz. Autor de ‘Un corto viaje a Creta’ (Anaya Touring) y “Mil sitios tan bonitos como Cádiz” http://blogs.grupojoly.com/mil-sitios-bonitos-cadiz/

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