Walt Disney, del vapor al Ave

Walt Disney, del vapor al Ave

El cincuenta aniversario del fallecimiento de  Walt Disney nos plantea una serie de cuestiones. Pintar retratos biográficos a brochazos anecdóticos, sin documentarse en profundidad, es un error evidente y habitual, porque se emborronan los contornos espirituales que definen la sutil realidad de los personajes famosos. No es el caso de nuestro protagonista que hasta el lugar de nacimiento es discutido. Polémicas natalicias a parte, el alumbramiento de su obra universal es el arranque de este artículo.

La coartada del aniversario nos invita a explorar  la influencia que los trenes tuvieron en la vida y obra de Walt Disney. Su legado ferroviario vive actualmente en sus películas y creaciones.

Ruego me disculpen por no sumarme al coro de voces que hablan de su posible origen en un pueblo de Almería. De lo que no cabe la menor duda era su pasión por el ferrocarril. Como prueban los logros incontestables de su biografía. Su afición se observa en sus parques temáticos, donde apela a los trenes históricos con replicas de míticas locomotoras. El amigo del ferrocarril más universal. Así de fácil.

Desde el inicio de su carrera tenía una soltura excepcional en suministrar argumentos para los aficionados al ferrocarril. De la afición a la pasión, sólo media el discurso de la apacible liturgia cotidiana. El verdadero punto de inflexión fue la construcción de originales maquetas en su mansión. No tenía porque ser de otro modo.  Si algo no oculto jamás Walt Disney es su esencia de apasionado del ferrocarril. Su vocación de agitador del tren.

Hasta la caricatura de Mickey Mouse, su primer icono, nació en el interior de un vagón durante un viaje familiar.  

Ocho horas después de coger un tren *Ave en la estación de Barcelona Sants nos encontramos subidos en un caballo de hierro con cinco vagones. El maridaje del ferrocarril histórico con el mundo Disney sigue caminos paralelos. El tren clásico fotogénico por naturaleza y la fábrica de sueños que ofrece Disneyland París forman una simbiosis automatizada. A cada uno lo suyo.

La locomotora espera su salida mientras expulsa una pequeña humareda de blanco vapor, al tiempo que anuncia la exultante marcha a golpe de silbato singular. El tren empieza a moverse… La locomotora gana velocidad y el andén se aleja de nuestra mirada. “Más madera” se oye al fondo del vagón. “Este es uno de los nuestros” exclaman a nuestro lado.

La nube de vapor que exhala la histórica máquina se evapora con inmediatez, de forma continuada, mientras escuchamos el contacto de las ruedas y el carril. No es casualidad, no es solo un elemento decorativo.

La escena vivida advierte un mágico flashback ferroviario. Disneyland Railroad Discoveryland Station es una forma nostálgica de vivir el ferrocarril histórico, donde las ventanas se convierten en un cinemascope que nos descubre rincones sagrados, como el Grand Canyon, mientras te mueves con facilidad en busca de las mágicas atracciones.

Para los más jóvenes protagonistas del viaje está “Le petit train du cirque de Casey Jr”, una montaña rusa a bordo del tren de Dumbo. Pero eso ya es otra aventura.

Déjense arrastrar, hay más que indicios que acreditan el viaje soñado hasta Disney Paris. Pero esto a partir de hoy, es una historia suya. Pongan de su parte.

El viaje en el Ave es más que una oportunidad, una demanda inducida y un transporte recurrente para acercarse a Disneyland París. Del vapor al Ave.

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

* A diario circulan dos trenes Ave Barcelona-París-Barcelona por sentido. El trayecto tiene una duración aproximada de 6,30 horas. Consulta ofertas y tarifas Promo aquí y más información sobre París.

 

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