Un Carnaval de Cine

Un Carnaval de Cine

Los andenes y vestíbulos de las estaciones tienen un marcado carácter de expectación que a veces nos subyuga; un mundo particularmente universal, con un despliegue de disfraces, personajes y caracterizaciones que hacen el resto. Para entender algo mejor lo que está ocurriendo, hay que recapitular, camino de la noche del pasado sábado.

Un gran cartel del Carnaval de Alicante, en el exterior de la estación de Elche, parece tender la mano hacia nosotros. El sonido exterior carga el ambiente. Sumergidos en el éxodo más usual dentro de un Cercanías nos topamos con un Carnaval de cine en el interior de los coches. El tren se convierte en un escenario grandilocuente y cinematográfico.

Las imágenes que visualizamos aceleran nuestra memoria cargada de connotaciones cinematográficas que nos han proporcionado un gran placer como espectadores. El Carnaval monopoliza nuestra entrega. Forma parte de este revival en el que estamos inmersos, invadidos por los personajes. Su capacidad evocadora se multiplica en total sintonía con los viajeros.

El interior del coche se convierte en un Salón del Oeste con la activa presencia de varios vaqueros. Al movernos tropezamos con Bufalo Bill acompañado de tres indios  colaboradores. Dejamos el maridaje del lejano Oeste. “Donde cuelgo mi sombrero ésa es mi casa”. Sin palabras.

Mudamos de piel. Del western al humor. Si les digo; gafas, cejas, bigote y un puro, rematado con un traje de chaqueta. Ustedes me contestan: “Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar”. Posiblemente uno de los disfraces más utilizados: Groucho Marx.

Un viaje en la que los relatos apócrifos de sobremesas cinematográficas conviven con la hipérbole del disfraz  a la que invitan las leyendas del cine que pueblan los vagones. Los disfraces tratan de familiarizar al gran público.

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Star Wars  explota un filón enorme con disfraces de leyenda. Historias cinematográficas de la cuna a la tumba. Los chascarrillos engrosan el exuberante anecdotario de esta mítica saga. “Que la fuerza te acompañe” gritan al pasar por el pasillo.

Encuentros y desencuentros con personajes parece ser el leitmotiv del viaje hasta Alicante. Cada minuto surgen nuevos nombres. Los disfraces y el cine se hacen protagonistas absolutos del trayecto en modo coral. Un desfile de personajes tentados por la llamada de Hollywood donde un particular Terminator nos saluda al  subir al vagón  “Sayonara Baby”.

Personajes que redescubrimos con visiones incondicionales que iluminan nostálgicamente la memoria cinematográfica. Son los centinelas del cine.  Su triunfo póstumo son los testimonios de sus películas. Figuras perennes en nuestra memoria  que alimenta su leyenda icónica.

Jugar a vivir una vida que no es propia durante el Carnaval suele convertirse en una aventura con apasionantes momentos e inciertos finales.

Un espectacular Darth Vader se deja  notar. Su séquito invade prácticamente la mitad de vagón. El tren de Cercanías se convierte en una nave espacial. Policías y bomberos suben al tercer coche. Al parecer se dirigen a apagar el fuego del “Coloso en Llamas”. El cine mudo con un discreto Charlot deja buenas sensaciones. Hasta los inseparables El Gordo y el Flaco viajan junto a él.

Muchos son los que hablan de “arriesgar” pero pocos (muy pocos) son lo que lo pueden poner en práctica. Arriesgar va asociado a la creatividad, al carácter, a  la personalidad, posiblemente al éxito. Viste mucho, vende más.

boys-costumesTodos son guiños al cine. Los superhéroes Spiderman y Batman son acogidos en el vagón del cómic. El justiciero Zorro entra en escena, junto Robin Hood y sus arqueros, mientras los señores de las tierras altas son la envidia de la estación. El aire frío nocturno que sopla en el andén lo confirma.

Los vikingos y una modesta versión del Príncipe Valiente también participan de este viaje. Un misterioso y cuidado Gandalf del Señor de los Anillos impone hasta al supervisor comercial.

De prisa, por los pelos, en el último momento el tren es abordado, antes de iniciar su marcha,   por el Capitán Jack Sparrow. Tranquilos, los Piratas del Caribe viajan con billete. Casi pierden hasta la peluca y el pañuelo.

Uff … La Fiebre del Sábado Noche no podía faltar, con una certera versión de Toni Manero a la cabeza. El coche es una discoteca donde la música de los Bee Gees hace de las suyas.  Viva las Vegas. Sí, definitivamente Elvis vive. Camisa, pantalón, capa y cinturón, quién da más. Hasta el micrófono.

Escuchamos un grito nostálgico….”uhhhAhhha”. A nuestra espalda están Tarzán y Jane. ¡Qué atrevidos!  Genuino y original disfraz con motivo del centenario del nacimiento del personaje de Tarzán del escritor Edgar Rice Burroughs.

Marilyn, la Princesa Fiona de Sherk y Mary Poppins comparten asiento que no acierto. Y es que hay disfraces que no son creíbles, para muestra un dulce hombre lobo “Teen Wolf “ que no pone en peligro a los viajeros.

Los viajes en familia, hasta siete personajes, son peculiares y para muestra Los Picapiedra con una  Wilma Flinstone muy ruidosa, sin rastro del bueno de Pedro en nuestro vagón.

Mosqueteros, supuestos musculosos vigilantes de la playa, y hasta un solitario bailarín indio de Bollywood completan el grupo de viajeros. Y es que Hollywood no solo es triunfo y glamour.

Al llegar a la estación de Alicante, el vestíbulo se convierte en una alfombra roja, con doble estándar hollywoodiense. Todos han resultado nominados. Hay motivo.

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

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