El Expreso de la Nostalgia: Regreso a 1992 (II)

El Expreso de la Nostalgia: Regreso a 1992 (II)

Parece que el tiempo actual vuelve a soplar a favor del recuerdo. Vamos a ponernos cómodos. Recuperada la energía, tras el primer trayecto a través de los éxitos internacionales de 1992, volvemos a programar la circulación de un nuevo Expreso de la Nostalgia con un destino final. Próxima estación: Pop & rock Español. Regreso al 92. Tras un breve repaso sonoro por la discografía, constatamos el viejo tópico de lo deprisa que pasa el tiempo.

Es difícil disentir. El viaje tiene vida propia desde el primer tema. No es necesario buscarse coartadas para jerarquizar el caudal de canciones y artistas que nos acompañan.

El año comenzaba con Licencia para bailar, bajo el patrocinio musical del grupo La Década Prodigiosa. Recuerdan. No se  arrepientan. Todo vinilo hace pared. Disco de Oro.

Las agujas del reloj primaveral marcan la llegada de algunas “celebrities”. Desaparecidos de los escenarios desde hace dos décadas. Sus canciones, presentes en históricos musicales, todavía aglutinan los gustos de varias generaciones. El generalizado consenso sobre su gigantesca  importancia en la música pop española de los noventa es evidente: Una rosa es una rosa, El fallo es positivo, Dalai Lama, quien da más en un solo ejercicio.  Simplemente Mecano:

En un plazo máximo de dos canciones alcanzamos la velocidad artística deseada. Hay grupos que adquieren de pronto una llamativa revalorización. Ocurre casi siempre. Dejémonos mimar por un pop particular. Sus  canciones activan el metabolismo nostálgico.

Los conciertos eran el colágeno que generaba la elasticidad de la musculatura musical. La cotidianidad del directo acumulaba resortes en plazas y campos de fútbol durante aquel año.  No rechazamos el culto. El principio fundacional de los seguidores musicales adoctrinados es vivir un concierto de su grupo favorito. No desvelamos ningún secreto.

Sin la necesidad de heroicidades vocales posteriores, recibe ese año su espaldarazo definitivo. Canciones con imán musical, y dotadas de letras premonitorias eran su especialidad.

Construimos un itinerario musical, a retazos, tomando prestadas canciones que contaban con el trato a favor del público.  La connivencia intrínseca del pop con otros estilos explica el papel que pueden llegar a desempeñar algunos grupos.

Aunque nada permanece y todo cambia. Este grupo  arrastra una de las reputaciones más saneadas del tecno-pop. Sin hacer tanto ruido. Superaron el paso del tiempo para convertirse en necesarios.

Sus conciertos eran una bombona de oxígeno para los fans patológicos que se quedaban sin aire. Sus canciones se ciñen a un ilimitado metraje de sensaciones, donde prevalece el recuerdo. En la primavera lluviosa que vivimos nos convenía tener permanentemente a mano el chubasquero.

La imagen del pop juvenil con mundo propio y la empatía popular de las letras eran condiciones necesarias para hacerse con un hueco en el panorama de las radios musicales.

El pop-rock local adquiría un papel preponderante que nunca tuvo, a la hora de encauzar el éxito y fijar la agenda artística favorita de los noventa. La mayoría de los grupos aportaban credibilidad y rigor musical.  

Osadía artística y fanatismo por la música vocal de los sesenta. Un caso insólito de saludable longevidad. Estos pioneros “Elvis Boys” siguen de ruta. Con ellos descubrimos la hispanización del doo wop en los noventa:

De manera excepcional, desde el otro lado del Atlántico, el llamado pop latino se hacía un hueco aquel año. Procedente de Miami, un cantante de origen cubano nos visitaba un día si y otro también.

Es cierto que entre los nuevos cantantes de aquel tiempo existía generosidad y altas miras artísticas. Respiramos al ritmo de un tiempo ya cancelado al ver a un joven Alejandro Sanz:

A pesar de la pregonada neutralidad del maquinista del Expreso. El destino nos tiene reservados una sorpresa. En el último coche mantenemos a buen recaudo temas que  apuntalan nuestro activismo nostálgico.

Lazos afectivos y duraderos que reclamaban compromiso musical. La pasión se escenifica. Doble o Nada. Un poeta  preferente. Un primer espada nos acompaña en este viaje. Física y química. Con permiso de Enquique Urquijo y sus “Ojos de gata. Eran tal para cual.

Música escrita con letras finas y una canción sin enmienda. Cercado por cierta timidez, a veces, después de la repentina separación de un grupo exitoso como Duncan Dhu llega el resurgir tardío de manera individual.

La médula musical se sacudía con descargas eléctricas de pop & rock de altura. Desde el altiplano artístico vallisoletano. Canciones dislocadas que se convierten en himnos de manera imparable.  

Nos entregamos a esta cíclica degustación musical dentro del Expreso. Obedeciendo a una mezcla necesaria. Nuestra protagonista se debe a un público mayoritario. Todos los años escalaba posiciones hasta hacerse imprescindible. Anclados en servidumbres musicales el viaje supone un reconocimiento a su figura. Nadie como Luz Casal supo poner rostro musical a este tiempo con versiones maravillosas.

Que nadie se aventure a abandonar el Expreso de la Nostalgia.  Hipnotizados por el populismo musical de las canciones del verano volveremos a transitar próximamente por las vías de este blog. Continuará.

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora: Amparo Domingo

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