La Alcazaba malagueña, entre duendes, fantasmas y deseos

La Alcazaba malagueña, entre duendes, fantasmas y deseos

Desde ella se ven las aguas imperiales de un Mediterráneo compartido por la cantidad de pueblos que cruzándolo han llegado a estas tierras andaluzas, asentándose para dar origen a una de las perlas del sur de España, Málaga. La fenicia, la púnica Malaca, la árabe Malak, la sexta ciudad más poblada de España…

Málaga cuenta con verdaderas maravillas que descubrir, calles por las que perderse, lugares donde reposar, playas de finas arenas… Pero, hacia arriba, en la falda del monte del Gibralfaro  se encuentra uno de los restos más importantes que nos han dejado los árabes en su paso de ocho siglos por estas tierras. Se trata de la Alcazaba, la Ciudadela.

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Es desde ella desde donde se tiene esa magnífica vista del Mediterráneo, y a través de ella y de sus paseos amurallados, se puede llegar a conocer algo de la idiosincrasia de la ciudad, dado que esta construcción es, sin duda, su símbolo más emblemático.

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No se trata en este artículo de comentar cuándo fue construida, o quién la mandó realizar, o cómo está diseñada… Eso queda para aquellos que la visitan y para la información turística que pueden recoger al pie de la misma antes de iniciar el ascenso por las escaleras que siglos atrás hollaron pies de cristianos cautivos, esclavos, que son precisamente los que van a protagonizar una parte de este ofrecimiento que desde aquí se hace de tener un sentimiento distinto cuando se recorra la ciudadela.

Leyendas, tradiciones, temores, miedos, horrores, deseos inconfesables, búsqueda de la libertad de muy diversas formas, incluso a través de la muerte. Búsqueda diferente para aquel que atraviesa las ocho puertas fortificadas que hay hasta llegar a la cumbre.

Las mazmorras se unen al “deseo” de la libertad, pero, ¿a qué precio?

Cuando se visita una de las mazmorras se puede comprender el porqué del nacimiento de una leyenda, de una tradición que ha pasado oralmente de generación en generación, y que popularmente se conoce como “la Torre de los deseos”.

Se cuenta que las condiciones en las que los prisioneros cristianos debían vivir en prisión en la Alcazaba era tal, que éstos se planteaban como forma de liberación su paso a la llamada Torre de los Deseos, torre que por cierto nadie sabe cuál puede ser. Allí eran recibidos por una odalisca que satisfacía todos sus deseos, hecho lo cual eran ajusticiados, alcanzando así la libertad.

Pero también tenemos duendes, semejantes a los djinns de Granada, aunque éstos no regresan a la ciudad en forma de humo cada año que finaliza en 92 para intentar reconquistar la ciudad. Son diferentes, pero duendes en fin.

Málaga4Durante unas excavaciones que se llevaron a cabo allá por los años 30 del siglo pasado, se encontraron figuras que parecían provenir de la época romana, y cuyas características sorprendieron a más de uno, dado que tenían una narices largas y llevaban las cabezas tapadas por gorros. En el barrio de Cuartos de Granada, próximo a la Alcazaba comenzaron a escucharse a partir de ese momento, lamentos, ruidos extraños que parecían no provenir de ningún sitio, parecía que los duendes se habían liberado, o era un fantasma el que se había liberado y comenzaba a recorrer su Alcazaba.

Según la tradición popular, por la noche se podía observar una sombra que se unía a los muros y que arrojaba piedras a todo aquel que intentaba acercarse a los lugares donde se movía. Su actividad pasaba de la Alcazaba al barrio, sobre todo en el entorno de una de las casas, donde se le intentó arrinconar y dar caza, No sólo no se consiguió, sino que muchas de las personas que llegaban hasta esa casa eran apedreadas desde el interior, un interior que estaba vacío y que únicamente disponía de dos salidas, la puerta que daba a la calle, y un ventanuco por el que no podía salir ni un niño pequeño.

Fantasma o no, se han registrado testimonios de los guardas de seguridad de la ciudadela, que afirman haber visto sombras por la Alcazaba, escuchar ruidos de cadenas y figuras que se fusionaban con los muros a la vez que gritaban con fuerza al viento. Cada cual puede creer aquello que le parezca, pero tras una leyenda de este tipo, o de estos tipos, siempre hay, lo queramos o no, algo de veracidad.

España es un país cargado de tradición histórica con restos ancestrales donde se producen numerosos avistamientos de fantasmas o de extrañas figuras que no van precisamente hasta allí a “hacer el botellón”.

Es bonito recorrer este palacio fortaleza atravesando el Patio de los Naranjos, disfrutando de los techos de sus salones, subiendo a las torres, analizando cada una de sus estancias y jardines, y ¡por qué no¡ buscar alguna huella de ese duende, de ese fantasma, o utilizando la desconocida Torre de los Deseos para desear regresar a la ciudad. Lo que hoy en día es muy fácil desde numerosos puntos del país, gracias al servicio de alta velocidad ferroviaria que llega hasta la estación malagueña de Maria Zambrano.

J. Felipe Alonso es  Periodista y Escritor, estudioso de leyendas y costumbres.

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Hay 1 comentario para este artículo
  1. joselito at 17:23

    Arreglar de una vez la aplicación móvil que la tenéis caída desde el miércoles pasado, Gastaros la pasta en informática de una vez.

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