¡Viajeros al tren! Próximo centenario: València Nord

¡Viajeros al tren! Próximo centenario: València Nord

Los centenarios son como aplazamientos perezosos de la historia, mientras se configuran los recuerdos como un telegrama nostálgico con remite. No es puro oportunismo ferroviario. Las deudas se pagan y los compromisos obligan, hablamos hoy con voluntaria puntualidad de la histórica efeméride de la estación València Nord. (8 de agosto de 1917/ 2017)

Una sucesión de suertes rutinarias se despliegan diariamente entre los andenes de la terminal. En el vestíbulo principal nunca se para el reloj vital de idas y venidas, bajo la atenta mirada de las toperas como testigos de miles de reencuentros cotidianos. Con el destino a medio escribir, a pesar de sus 100 años, la terminal modernista sigue siendo una de estaciones ferroviarias más importantes de España.

Hay varias maneras de abordar el centenario de la Estación del Norte. Por un lado, acercarnos a través de su edificio donde la escenografía arquitectónica y escultórica de Demetrio Ribes está más que recurrida por los especialistas. Así que dejamos esa galaxia del conocimiento arquitectónico para quienes buscan cobijo histórico ferroviario.

Finalmente, por decisión unánime, el efectismo del fantástico continente de la centenaria terminal nos invita a hablar del contenido de las pequeñas historias, de  biografías vitales y laborables, que han alimentado cotidianamente los vestíbulos y el patio de carruajes que sustenta la magnifica fachada.

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Concha Rienda Jiménez

Nuestra primera protagonista llega en un Ave procedente de Madrid a la estación de València Joaquín Sorolla acompañada de su familia. Al pisar la centenaria terminal de Valencia Nord, Concha Rienda Jiménez, se orienta en el tiempo. Recuerda 80 años atrás, su estancia vital en el vestíbulo principal de la estación. La nostalgia está de guardia y hace una de las suyas. Su memoria rivaliza amistosamente con sus recuerdos. Sentada en el banco hexagonal, cercano a las históricas taquillas, desgrana su experiencia. Trae al presente a la niña que vivió en la Estación de Norte un periplo de blanco y negro vital. Los recuerdos familiares, su vivencia durante 15 días en el vestíbulo, como refugio improvisado, jugando con sus hermanas, con las toperas como único testigo en la triste primavera de 1939, a la espera de conseguir un transporte para regresar a su Madrid natalNo había amanecido el frío otoño de 1936 cuando, con apenas cinco años, la pequeña Concha salía desde la Estación de Atocha rumbo hacia Alicante, en aquellos vagones de madera camino del Mediterráneo. A veces la torpe jerarquía de los recuerdos, relega a las páginas interiores experiencias vitales que marcan el resto de la vida. La sensibilidad de esta mujer, pianista de corazón, se evidencia en el prólogo de la conversación, empeñada en burlar los duros momentos vividos, que el vendaval del tiempo transcurrido se llevó sin dejar rastro. Lo que queda grabado ahí, sobre el suelo del vestíbulo y en los viejos andenes no interpela a la memoria.

Aunque corremos el riesgo de incurrir en excesos. Resulta difícil sustraerse al halago. Cuando se conocen sus vivencias no es raro sentir admiración por su biografía. Historia de perseverancia. Sin desgranar sus raíces familiares y sus rituales de amor por la música y su piano. Es una biografía de largo recorrido que merece ser contada por el principio. Pero hoy el blog solo nos permite perfilar su experiencia vital en la terminal valenciana. ¡Buon Viaggio Concha¡.

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Rafael Cabañas

A veces esta nostalgia distraída que llevamos en nuestro interior se emociona  por los significativos recuerdos. La memoria no puede ser contaminada por la nostalgia. Llegados a este punto existe la bendita tentación de refugiarnos en la historia que protagoniza, Rafael Cabañas, más de 50 años de profesional de la restauración, con 22 años de camarero en la cantina de la Estación del Norte. Desde Albacete llega a Valencia (1967) donde comienza a trabajar como aprendiz de tercera en el restaurante de la terminal.   

Asomado con cierta frecuencia a los andenes de la historia. Los recuerdos caen como un alud sobre la memoria de Rafael. Su conversación es un ejercicio de nostalgia que requiere un control de las pulsaciones del corazón. Las históricas fotografías que nos enseña nos inmunizan de la nostalgia sin fundamento y contra ese relente de recuerdos que se clavan como fotogramas en las retinas más frágiles. Rafael nos relata un buen alijo de relaciones y amistades que jamás podrán ser decomisadas por la desmemoria.

Ordena y valora sus vivencias en la cantina ferroviaria con juicios de valor de lo más original. Las arengas soterradas a los viejos trenes muestran su devoción al mundo del ferrocarril. Fuera del menú conversacional. Estruja su memoria y nos prepara una parrillada de comentarios y anécdotas. Aún recuerda los nombres de personajes famosos de la València de los sesenta y setenta que pasaban por la cafetería de la estación. 

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Francisco Bolillo

No perdemos la cara al cartel anunciador que avisa de la vía del tren procedente de Castellón. Aunque  mantenemos la senda del pasado como único anclaje. El paralelismo con el tiempo presente parece inevitable. Los trenes de cercanías más modernos del mundo. Modelo Civia  tiene como origen y destino la centenaria terminal. Los recuerdos en su perpetua vocación de exclusividad nostálgica salen de manera voluntaria durante la conversación. El encuentro con Francisco Bolillo Bertomeu, viajero habitual desde hace más de sesenta años, del Vapor al Ave como le gusta destacar, con su particular humor, nos dispensa una coartada para hablar de los miles de viajeros que han transitado por esta terminal, como puerta de oportunidades para acceder a la capital del Turia. Un pretexto más que razonable para hablar de los grandes protagonistas. Un relato vibrante, una conversación certera plagada de recuerdos viajeros. El primer trayecto, entre su pueblo Nules (Castellón) y València Nord, acompañado de su madre, Doña Soledad, reina en la buhardilla de sus sentimientos. Desde su más tierna infancia le acompañan los fotogramas ferroviarios. La recreación de aquellas imágenes se convierten en un desplazamiento metafórico que ennoblece aún más sus pulsaciones. Las viejas locomotoras de vapor que habitan en las fotografías que nos muestra no tienen tiempo para academicismos y proyectan los sonidos de su memoria. 

¡Viajeros al tren. Próximo centenario…. València Nord!

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Tino Carranava  es Periodista

Fotografías: Vicente Jiménez / Manuel Magán / Amparo Domingo

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