El Expreso de la Nostalgia:  Elvis Presley, leyenda viva 

El Expreso de la Nostalgia: Elvis Presley, leyenda viva 

Los circuitos de la memoria musical imponen que “El Expreso de la Nostalgia” esté de guardia. Con voluntad planeada, la coartada del 40 aniversario de la muerte del Rey del Rock nos permite reencontrarnos con sus canciones. Comenzamos con una declaración de principios. Toda la tripulación del Expreso,  a pesar de tener gustos tan diferentes, se declaran por unanimidad fans de Elvis Presley. Así que se acabo la palabrería, sin concesiones, cuando el tren comienza a coger velocidad; escuchamos una versión de un blues de Arthur Crudup que se convirtió en su primer gran éxito.

El viaje a través de las canciones de Elvis Presley supone vivir una delirante alquimia de encuentros musicales. En algún punto del camino se fusionan el blues con el country.

Volvemos a la casilla de salida, sin alejarnos en exceso, pero cargando la mayor parte del peso sobre el rock. Los próximos acordes son el tema principal de la banda sonora de su primera película.

Tras la irrupción vertiginosa de la sinfonía de rock de la cárcel, el corazón late desbocado, sin área de descanso. Los recuerdos van llegando, la migración de los estilos es constante. Cada creación supera la anterior. Después de un rápido silencio volvemos con su primer número uno.

Versiones legendarias e interpretaciones rotundas que superan incluso el inicial éxito de su autor. El gran Carl Perkins le “prestaba” ese mismo año esta canción donde nuestro viajero legendario mostraba su antológica interpretación.

Pionero del rockabilly, al fusionar el country y el rhythm blues, acompañado de guitarritas y contrabajos, interpreta esta maravillosa canción escrita por el mítico compositor Jerry Leiber y grabada con anterioridad por la entrañable cantante de blues “Big Mama”.

No se vayan aún hay más. Difícil, muy difícil, encontrar una versión tan honda, telúrica y  rotunda.

El expreso alcanza la mayor velocidad rockera con una canción estrenada por Bill Haley y Los Cometas y que Llitle Richard llevaría por tan sólo dos semanas al número 1.

Voz bicolor, sin límite, embajadora perfecta la música afroamericana que inmortaliza cualquier canción. Frente a la horizontalización vocal de otros grandes artistas, la voz de Elvis Presley se desborda buscando la permeabilidad con todos los estilos hasta alcanzar un registro universal.

El axioma principal de su carrera es el pluralismo vocal. Hay una impresión inequívoca: Elvis Presley tenía un solo rostro artístico pero múltiples voces.

Conjugar  blues, gospel, country, western, versiones y canciones de rock, supone una voladura controlada de falsos mitos. Elvis fue algo más que el Rey del Rock. Es hora de reconocerlo.

Su voz contiene un hálito creador e instrumental, cualquier  canción en sus manos es diferente. Hacemos una parada obligada en Hollywood. Durante siete años sus éxitos eran las bandas sonoras de las películas que interpretó. Vamos con dos  guiños cinematográficos.

El título de la próxima canción sería el preludio de su posterior vida. Los conciertos cotidianos en la ciudad de las Vegas llevaron al Rey a verse superado por los frágiles diques de la fama.

Si hay una misión imposible es intentar encajonar la pasión por Elvis Presley en una sola canción. La convivencia de diferentes estilos no desestabiliza el registro de un cantante irrepetible. La mitificación del Rey guía nuestro automatismo. Con la paciencia, sin reloj, de los fans que visitan hoy la catódica mansión de Graceland, recordamos varias canciones que no requieren presentación alguna.

A veces si nos movemos a destiempo nos quedamos fuera del encuadre musical. Cuanto menos te lo esperas, la figura del Rey siempre nos sorprende con una versión de una canción antigua, con aire tirolés, fruto de su servicio militar en Alemania Occidental.

Ajenos a cualquier introspección rockera que ponga en riesgo el universo de sus baladas seguimos hipnotizados, sin confusión alguna, con este memorable tema que reinó en los setenta. Hasta el Príncipe Gitano se volcó con una versión más que “atrevida”. Pero es otra historia…

Nos embriagamos de nostalgia. Los dos próximos temas son de traca, y un mismo autor, Mark James, que en manos de Elvis Presley llegaron al éxito. Hay obras  maestras que reclaman su presencia. Sus canciones se mantienen en el renovado hábito musical de las nuevas generaciones. Y esta es una buena muestra. Suban el volumen para escuchar su último número uno.

Las canciones se suceden con un vértigo envolvente y no deseamos que el viaje acabe nunca. Canciones de altos vuelos con letras terrenales y miles de posteriores versiones: Willie Nelson, Pet Shop Boys, Michael Bublé, hasta Julio Iglesias, protagonizaron un tributo a su figura.

Aunque el ordenado cajón de la nostalgia es transversal. No hay lugar para la sorpresa El Expreso llega a la última parada de este viaje musical. Los decibelios de su última canción; Moody blue, ascendían vertiginosamente por las listas de las emisoras de radio, mientras Elvis Presley nos dejaba por una arritmia sin solución, para luchar contra las estrías del corazón.

Aunque todos tendemos a tomar nuestros deseos por realidades, les proponemos nuevos viajes. El Expreso de la Nostalgia volverá circular por las vías de este blog.

La memoria musical y el reencuentro con los grandes artistas se darán cita en el andén de esta bitácora digital. Próxima Estación: Continuará.

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora:  Amparo Domingo / Manuel Magán 

Comparte y disfruta:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *