El Expreso de la Nostalgia: Tom Petty, rock con nombre propio

El Expreso de la Nostalgia: Tom Petty, rock con nombre propio

Hay rockeros que habitan su propio mundo y cuyas canciones son una postal enviada, con nombre propio, desde su singular talento. La noticia del fallecimiento de Tom Petty expropia sentimientos íntimamente rockeros e interrumpe la rutina musical. Este triste acontecimiento nos moviliza. Sin más preámbulos programamos la circulación de un nuevo Expreso de la Nostalgia transoceánico que nos lleva hasta California.

Nos enfrentamos a un reto doble. Lo que tenemos por delante no son razones sino emociones. El Expreso de la Nostalgia tiene hoy el monopolio del recuerdo musical. Ha llegado el momento de contener la respiración. La presencia, en el andén de la eternidad, como ilustres viajeros de Roy Orbison y George Harrison, amigos y cofundadores de los Travellig Wilburys junto con nuestro homenajeado, escenifica el anhelo por escuchar.

En esta póstuma espiral rockera no podía faltar esta canción que recobra ante nuestra perplejidad inicial, toda su vigencia musical. Digámoslo rápido nos asiste el derecho a  escuchar esta magnífica canción.

No hay música popular sin dosis de rock y esta es la realidad. Ahora y por mucho tiempo. De ahí que resulten estériles los olvidos de artistas que nos han acompañado en la banda sonora de nuestra vida. Lejanos y cercanos.  Es más que probable que el trayecto se convierta en una trama musical de afectos, sin composturas rockeras.

El generoso maridaje del rock se fragua a golpes de pactos musicales. Este mestizaje siempre abre vías de fuego musical.  La guitarra polariza el gusto y magnifica las canciones. La plural militancia de sus fans nunca dejo de crecer.

Vivimos en un tiempo en el que las injerencias rockeras son legítimas afortunadamente. Nos encontramos en un momento de agitación musical. La formula parece sencilla: mestizaje artístico y maridaje en primera instancia del rock, pop, country y americana. Aunque a veces se mueven por una cuestión de principios comerciales en busca del éxito. Lamento interrumpir pero… Los Travelling Wilburys acuden todos juntos al rescate:

Exponente básico de la pluralidad rockera de los ochenta. Su carrera inicial nunca se ve amenazada por el aterrizaje exponencial del punk y de los primigenios sonidos electrónicos. Música en directo, fotogénica, de largo alcance, que alcanza la excelencia a mediados de los ochenta. La hipnosis musical que desplegaba no tiene caducidad. El argumento principal no se presta a discusión alguna.

Amplifiquemos el homenaje, honrándolo en este Expreso de la Nostalgia como la mejor forma de reafirmar su figura. Desarrolla una justa oratoria rockera intimista, durante cuarenta años, adaptada a todos los sonidos de la música americana, con la guitarra como bujía de la memoria sonora.

No importa que llevara media vida, sobre  los escenarios, con sus fieles The Heartbreakers, ni que las letras de sus primeras canciones continúen grabadas en la mente de sus seguidores, era una figura fundamental del rock estadounidense que nunca se daba por vencido.

Por mucho que nos lo hayan dicho mil veces volver a los orígenes, al punto de inicio, donde todo comenzó suele ser una buena manera de encontrar la inspiración. Algunas canciones son diminutos viajes por descubrir y al final llega la recompensa.

Lo sentimos pero no podemos seguir ocultando la verdad. Esta es la pieza favorita y por lo tanto nuestro momento.

No jugamos  al despiste si reconocemos que el rock es indispensable para la vida musical. Su legado representa un puente entre la tradición del rock clásico y la modernidad. Nadie  le arrebatará a Tom Petty, el calor de componer y tocar rodeado de sus amig@s más querid@s. Un rockero intimista y maduro con alma de adolescente. 

El viaje es un diluvio de anécdotas con templada cadencia cronológica. La unión de grandes artistas, sin ego lucrativo y su legendaria (in)temporalidad son aliados que pactan secretos conjuros musicales para pasar a la posteridad. Sin nada más ver el título, lo han reconocido. Enhorabuena. A que quieren escucharlos.

Músico de culto, virtuoso, con un don melódico irrepetible, profeta entre los suyos, admirado por coetáneos y maestros como Dylan, al que invitó para formar la mejor de las bandas imaginables: los Travelling Willburys. Él, Dylan, George Harrison, Jeff Lyne y Roy Orbison enloquecieron a sus fans. La muerte de este último interrumpió aquella maravillosa aventura.

Rock con tintes de blues. Con sus fieles Heartbreakers, tal vez una de las mejores formaciones en directo. La ejemplar fidelidad de su grupo acompañante ha superado todos los límites. Hasta el final.

El aterrizaje del punk y la dictadura de los sonidos electrónicos que prologaban el gusto musical de los ochenta no solapo su personal identidad rockera desde el minuto uno. Un artista rockero intimista y clásico que no renuncio a los superventas.

Embarcado en su última gira, este fantástico rockero, era un admirador de Elvis Presley,  quién marco su destino, tras conocerlo en persona durante su infancia. Amante del crudo directo al igual que su ídolo se prodigó esporádicamente fuera de Estados Unidos.

Canciones épicas y melancólicas han formado la banda sonora de este viaje eterno surcado por atardeceres musicales que guardan las esencias del mejor rock americano contemporáneo. Próxima estación: Continuará

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora:  Amparo Domingo / Manuel Magán 

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