Tren a la Edad Media

Tren a la Edad Media

Basta cruzar el umbral para, de inmediato, transportarse a otra época, a otros mundos. Aquellos en los que los príncipes y princesas vivían en grandes palacios, con alamedas y torres defensivas. Allí donde grandes tapices adornaban paredes agrestes de fría piedra. Allí donde majestuosas chimeneas trataban de calentar en los inclementes inviernos estancias inmensas. Basta poner un pie en el Palacio Real de Olite para adivinar que esa pequeña villa un día fue grande. Que su presencia en el mapa iba más allá de un simple punto. Que allí, en sus calles adoquinadas y rincones singulares, se respiraba modernidad, realeza y refinamiento.

Olite, que apenas cuenta hoy en día con 4.000 habitantes, fue en el siglo XV el enclave más importante de Navarra. Lo fue de la mano del rey Carlos III El Noble, quien apostó por esta localidad para instalar allí  su residencia oficial en un imponente palacio que mandó construir de estilo gótico y marcada influencia francesa. Lo hizo, eso sí, sobre los restos de una fortaleza romana, lo que refleja que Olite, como punto estratégico, tiene unas raíces aún más profundas.

Cinco siglos, sin embargo, dan para mucho. Esplendor y decadencia a partes iguales. Ruina y restauración. Los torneos medievales de antaño y los grandes acuerdos político-económicos dieron lugar al más absoluto abandono, más aún cuando en plena Guerra de la Independencia se provocó su incendio para evitar que los franceses se hicieran con él. Por suerte, alguien decidió escribir unas líneas más ante lo que parecía ser el punto y final de la historia de este gran palacio. Lo primero fue declararlo Monumento Nacional, en 1925, aún cuando su estado era ruinoso. Después, llegó la restauración, ingente y minuciosa, para devolverle la grandeza de antaño. Hoy, el Palacio Real de Olite brilla con luz propia de nuevo. Sin reyes, pero con un halo medieval imposible de borrar.

Olite2

Conjunto Histórico Artístico

Pero no sólo el Palacio es digno de mención. Toda la localidad está declarada Conjunto Histórico y Artístico. Sus iglesias, sus conventos, sus recintos amurallados de origen romano y medieval, sus calles y sus galerías bien le han valido este título. Allí se encuentra, además, el único Parador Nacional de la Comunidad foral de Navarra, en lo que se conoce como el Palacio Viejo. Precisamente para rememorar esos tiempos, Olite celebra cada agosto sus Fiestas Medievales:  visitas teatralizadas, animación en las calles, conferencias, demostración de oficios antiguos, cetreros…  Pero, incluso al margen de fechas señaladas, pasear por las calles de su pequeño núcleo histórico, respirar la tranquilidad y degustar el sabor del pasado es una oportunidad que no hay que dejar pasar.

Y, si a todo eso, unimos los sabores del presente, tanto mejor. Olite cuenta con una gran  tradición vitivinícola. Buena fe de ello dan las bodegas y viñas que rodeando la localidad. Pero por si no fuera suficiente, la villa acoge año tras año la celebración de la Fiesta de la Vendimia, a primeros de septiembre, en la que las calles se engalanan y sus fuentes vierten vino. Todo en un inmejorable escenario, a los pies del Palacio.

Consejos

Olite se encuentra a 42 kilómetros de Pamplona. Pero a tan sólo cinco de Tafalla, donde hay estación de tren. Una oportunidad para disfrutar de dos localidades a la vez. Eso sí, para no perder detalle de la historia y la grandeza de Olite, es recomendable realizar una visita guiada, al menos, al Palacio. Siempre son curiosos y divertidos los chascarrillos y las anécdotas de la época. Importante, ya que estás en la villa, prueba sus vinos y degusta su gastronomía. Un capricho para el paladar nunca está de más.

Belén Armendariz es Periodista / @BArmendarizH

Reserva tu plaza para viajar a Navarra aquí.

Comparte y disfruta:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *