Segovia. Un buen pronóstico.

Segovia. Un buen pronóstico.

El día llega encapotado y el pronóstico del tiempo augura un buen número de tormentas y chubascos… Aún así, soy de las que piensan que no hay mal tiempo sino ropa inadecuada. Contemplar el Acueducto de Segovia o el Alcázar bajo la lluvia podría ser toda una experiencia. En Madrid los charcos reflejan una luz casi nocturna. En los escasos 25 minutos que dura el trayecto en el Ave confío en que las nubes pierdan grosor y la luz sea capaz de llegar a esta hermosa ciudad. Nada más llegar observo a mis espaldas la sierra de Guadarrama con la silueta de la mujer muerta,  y un cielo negro y amenazador…. Es temprano e incluso las calles más céntricas están prácticamente vacías. Así podremos disfrutar a nuestras anchas de la belleza que nos brinda cada rincón.

Segovia es mucho más que el archifamoso Acueducto, el cual es más que merecedor de tanto renombre. Desde cualquier lugar desde donde se contemple es rotundo. Esas moles pétreas erosionadas por el viento gélido segoviano durante casi dos mil años tienen la entereza propia de un emperador que se resiste a ser derrotado.

Hemos quedado con unos amigos para comer, pero antes  nos acompañarán  en un agradable paseo mostrándonos  la ciudad.  Así atravesamos el Acueducto y nos dirigimos hacia la parte norte subiendo por la calle de San Juan hasta la Casa de las Cadenas. Recorremos callejuelas en las que prima la piedra en estado puro. Abundan los blasones y los escudos que nos recuerdan a cada paso que ésta fue por años la sede de la Corte

Nos asomamos al Mirador del Postigo y contemplamos toda la ciudad a nuestros pies.  Pocas ciudades han sido tan respetuosas con respecto a la construcción de nuevos edificios. Según una orden de Urbanismo impulsada por el Marqués de Lozoya, ninguna construcción puede superar en altura a la del Acueducto;  28 metros que suelen traducirse en edificios de no más de tres plantas. Esto dota a toda la ciudad de una gran armonía visual.

MIRADOR DEL POSTIGO (1)

A los pies de  la muralla se extiende un bosque teñido de colores otoñales. La muralla acompaña las riberas de los dos ríos segovianos: el Eresma y el Clamores. Las nubes empiezan a diluirse  y  las agujas de la catedral se iluminan intensamente. Al llegar a la Plaza Mayor, a pesar de los escasos 6ºC,  las terrazas empiezan a albergar a los más valientes. Diríase que la ciudad y sus habitantes fueran un mismo ser que comienza a desperezarse al unísono con la llegada de los primeros cálidos y tenues rayos de sol.

Camino del Alcázar pasamos junto a la casa de Antonio Machado y al Museo de Títeres. Un poco más adelante, siguiendo la muralla sur, atravesamos la Puerta de San Andrés y nos perdemos entre las callejuelas del barrio judío.

TREN-02 (1)

Después de tan agradable recorrido, llega el momento de recuperar fuerzas. El lugar elegido por nuestros anfitriones nos sorprende gratamente. Su nombre  no podría ser más apropiado, “La Postal” en Zamarramala. Desde nuestra mesa, situada en un antiguo vagón de tren deliciosamente acondicionado como salón,  podemos disfrutar de una de las mejores panorámicas de toda la ciudad mientras hacemos honor a la tradición dando buena cuenta de un estupendo cochinillo asado.

A pesar de que quedan pocas horas de luz, disponemos aún de tiempo para ir paseando hasta la Iglesia de la Vera Cruz y admirar su curiosa planta dodecagonal y su templete central. Llegamos después al Mirador de la Pradera para contemplar una vez más el Alcazar con sus inconfundibles torreones y damos un último paseo a los pies de la muralla junto al Río Eresma finalizando nuestro recorrido.

MIMBRE (1)

De vuelta a casa, sentada en el tren, me parece increíble que en tan solo  unas pocas horas haya podido empaparme de tanta historia y tanta belleza… 

Mi pequeño paraguas plegable finalmente no tuvo que entrar en acción.

Texto y Fotografías: Sonia Martínez Jiménez es Escritora, viajera y fotógrafa.

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Hay 2 comentarios de para este artículo
  1. Josan at 21:34

    Hace tiempo que no visito la ciudad de Segovia pero después de leer esta crónica se me han despertado varios recuerdos, no creo que tarde en volver. Muchas gracias.

    • Renfe Author at 21:41

      Buenas noches, Josan, nos alegra haberte devuelto las ganas de volver. Sonia ha sabido plasmar la magia y el encanto de la ciudad. Segovia siempre merece la pena. Muchas gracias a ti por tu comentario. Un saludo.

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