El Expreso de la Nostalgia: Johnny Hallyday, el rock and roll se hizo “Grandeur”

El Expreso de la Nostalgia: Johnny Hallyday, el rock and roll se hizo “Grandeur”

Desde el andén de la memoria, los sonidos son continuos y están sincronizadas de principio a fin. No conozco ninguna sensación tan gozosa y terapéutica como la nostalgia musical. El paso por los vagones de este nuevo Expreso de la Nostalgia, con destino a París, se convierte en una catarata de viejas canciones. 

Este viaje dedicado al cantante Johnny Hallyday, recientemente desaparecido,  nos revela que la mente y el corazón gozan de buena salud. El recuerdo de las versiones puede obedecer a múltiples razones, ser compartidas o solitarias, con motivos evidentes o porque te pide el cuerpo escuchar sus aportaciones al mundo discográfico.

Pero tras coger velocidad de crucero todo empezó con el twist. Este estilo comenzaba a colonizar las salas de bailes de Europa aunque sólo de manera fugaz y coyuntural para dar paso a otros movimientos. Esta versión particular de 1961 del tema “Let’s twist again” fue su primer gran éxito.

Talento de primera clase, a través de versiones americanas de éxito francófono.  “Loving you”, de su admirado Presley, lo empujó a decidir que quería ser cantante y a tocar en locales nocturnos. Allá vamos. Con el rock como imán permanente de este universo. Sus canciones nos hacen bailar sin tregua. Y algunas veces, sentir. Ese mundo tan particular es inmediatamente reconocible en una versión de Cy Coben que popularizó entre la juventud de la época

De telonero del mítico Sacha Distel a genial intérprete de versiones de  de Gene Vicent,

La suntuosa puesta en escena es una fórmula musical que resulta infalible para el éxito de nuestro protagonista. Más de 400 giras por todo el mundo dan para mucho. Una música sublime y un rótulo que anunciaba con legendaria fascinación.

El rock primigenio francés apelaba a versiones americanas. Mientras la epidemia rockera se extendía, nuestro ilustre viajero cautivaba a la juventud francesa para eternizarse, en el gusto musical de las próximas generaciones, bajo el poder de las baladas

Muchas veces se enfrentó con un particular estoicismo a las decepciones, tan frecuentes en la vida del artista, con las canciones preferidas de su dilatado repertorio.

El atrevimiento y su curiosidad eran de tal vitalidad que hasta nos ofreció una particular versión del “Black is Black” de Los Bravos. 

El éxito del llamado Elvis francés, paralelismo desmedido, sólo en Francia saben fabricar iconos y mitos sin rubor, se extendió hasta nuestros días con el lirismo sensible de  prestadas baladas.

Cuatro generaciones de franceses han cantado y se han emocionado con Hallyday, que representaba como nadie ese espíritu  “de vuelta y contra todo”. Mientras el rock and roll se hizo “Grandeur” al otro lado del Atlántico. Los años yé-yé en la década de los sesenta vieron florecer al ídolo juvenil galo.

Camaleón de gran talento, maestro de la escena. El antiguo ídolo de la juventud francesa grabó blues, jazz y  baladas con orquestas sinfónicas. Aunque no existen unanimidades completas, su fibra especial brilló como embajador de la música americana de su tiempo.

Como cantante francés de cultura americana. Su carrera se convirtió en una montaña rusa de agitaciones musicales.  

Hay versiones emblemáticas que merecen un hueco en nuestra discoteca. “Le pénitencier” adaptación francesa del tema folk norteamericano “The House of the Rising Sun”, que popularizó The Animals.

Este artista, tamizado de rock entrelazado por el twist, blues, soul, country para concluir en las baladas románticas se atrevía con los duetos de manera reverencial. Si, sin duda, eran su especialidad. Y éste es muy particular, acompañando al rockero barcelonés Loquillo.

Chasqueando los dedos hacia el cielo volvemos con tres conseguidas interpretaciones de canciones originales de Fasts Domino, Everly Brothers y Adriano Celentano.  

A menudo era descrito, injustamente, en países de habla inglesa como la  estrella de rock más grande que nunca has oído cantar. Y para muestra una versión del maestro Ray Charles.

Los himnos generacionales mantienen viva la llama artística de los grandes artistas que nunca se van, se mantienen.

El despliegue de gritos, voces y ecos tarareando esta última canción infringe el código de buena conducta del Expreso (o no). Aún tenemos otra oportunidad para seguir con el karaoke emocional.

Aunque hay sentimientos y emociones que afloran al escuchar pretéritas canciones debemos interpretar las señales del final del viaje. Fiel a su inquebrantable compromiso. El Expreso de la Nostalgia. Continuará.   

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora:  Amparo Domingo / Manuel Magán

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