El Expreso de la Nostalgia:  Próxima estación,  San Valentín

El Expreso de la Nostalgia: Próxima estación, San Valentín

Desde el andén se recrea una escenografía que predispone para los futuros momentos. El Expreso de la Nostalgia como tributo al amor se convierte en una historia de pulsiones, furtivas lágrimas y fidelidades musicales que laten en el interior de los vagones de la memoria. 

Sabido es que cualquier día necesitamos la música. Nada es más sencillo que suscribir una letra y comprometerse con esa canción. Hay un instante musical en la vida en que algo cambia para siempre. Dicen que, pasado el trance de escuchar de nuevo la canción, vuelven los recuerdos. Idílicas estampas donde el estucado del corazón se convierte en el maquillaje de los sentimientos. 

Hay canciones tan necesarias como incendiarias. Nos posicionamos y adoptamos riesgos. El poder de la emoción se multiplica, porque oyes las historias y los mensajes, pero todos hemos cambiado la forma de escuchar las canciones para hacerlas más atractivas. Mientras perseveramos reclutando legendarios grupos

El momentáneo silencio concita muchas reflexiones. Nos resistimos a capitular sin volver a escuchar canciones con influencia espectral en nuestras vidas. Embalsamados de éxitos en vida los Bee gees nos regalan evidentes signos de su vitalidad artística y su fogosidad vocal

Habrá que reconocer al hombre de negro, al patriarca de la música country, Johnny Cash, su papel de pionero con canciones de amor. Y, puestos a introducir, introducimos en nuestra gramola:

Algunas canciones representan la dimensión exquisita de sus intérpretes. Viajeros ilustres nos acompañan en este trayecto. Les aseguro que no hay discriminación jerárquica entre estos dos legendarios cantantes. La neutralidad del maquinista no está en duda, nos enternece la veneración que profesan:

Sometidos a la disciplina de las canciones de amor, nos liberamos del corporativismo gregario hacia las canciones de desamor. Algunas canciones encuentran el secreto de la inmortalidad, tras viajar a través de los gustos de varias generaciones. 

Pasado el ecuador vital, empieza la cuenta atrás y no pedimos tiempo. Promesas y pasión donde los sentimientos musicales se postulan con letras cerradas y melodías inolvidables:

El Expreso de la Nostalgia se muestra felizmente comprometido con el repertorio escogido para esta travesía. El tiempo juega a favor de las baladas. Hay canciones que suponen una bisagra entre el amor y desamor:

El día de los enamorados coexiste, desde hace más de 70 años, con veneración totémica a través de las figuras del corazón. El tributo a las canciones de amor consolida su marcha y es premonitorio de cuanto puede suceder en esta nueva edición del Expreso: 

Todo viaje musical aspira a poseer un halo de misterio contagioso como tributo a las canciones de amor y desamor más perturbadoras sin fecha de caducidad. Una declaración de amor con sabor agridulce:

Disfrutando de un estatus privilegiado hay voces irrepetibles que le cantan al amor. Al parecer existen pocas adicciones tan fuertes como la música

Sospecho que la inmensa mayoría de sus inmarchitables fans están esperando la llegada de sus canciones mientras hablan de sus viejos recuerdos. Nos asalta la tentación. Ni bajo amenaza de tortura nos oponemos a escuchar una vez más este clásico del cantante y músico británico Elton John que no envejece:

Donde nada suena impostado. Hay temas que provocan una fundada inquietud; lo que se puede llamar una nostalgia amarga y un recuerdo dulce.

El maridaje de las pasiones es el afán cotidiano de las canciones de amor. Las canciones se enfervorizan con la dulce tonada que emite nuestra personal gramola mientras aspiramos a un viaje musical más que satisfactorio.

El trayecto musical se resuelve con todos los síntomas de una crónica viajera. Las letras convencen a las voces donde se sustancian las canciones. Hay deudas musicales pendientes que no se pierden con el tiempo.

La expectación musical del día de los enamorados viene de serie. El Expreso de la nostalgia se convierte en un concierto de baladas perpetuas donde el amor está de nuestra parte.

Las genialidades musicales no necesitan prolegómenos, procurando escuchar sin aliento, es inevitable saber que va a ocurrir algo. En ese paso musical de caminar hacia el éxito a desbocarse hacia el fracaso vital reside parte de la genialidad de algunos artistas imprescindibles:  

Desde que los vinilos ruedan.. y el recorrido de la vida de una canción no supera los tres minutos, los encuentros musicales son vistos como una especie de retiro terapéutico. La empatía musical es una de las habilidades más deseadas. Las canciones de amor y desamor; cálidas, colaboradoras de letras entusiastas, son necesarias para vivir.

 Próxima estación: ¡Feliz San Valentín!

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora:  Amparo Domingo / Manuel Magán

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