Córdoba-Puertollano: ¡permanezcan atentos a las ventanas!

Córdoba-Puertollano: ¡permanezcan atentos a las ventanas!

Aunque hayan programado un peliculón para entretenerte el viaje o seas ya uno de los usuarios del wifi y ocio y que ofrece PlayRenfe, aunque viajes pensando en temas de trabajo o de tus vacaciones o simplemente vayas bien acompañado y charlando…  ¡no te distraigas! no hay motivo para que te pierdas un paisaje único, el de la sierra de Andújar y la fauna y flora de Andalucía.

Desde 1992 he tenido la suerte de viajar cientos de veces en Ave. Casi siempre, por motivos profesionales. Otros muchos, por escapada cultural o disfrute vacacional, pero puedo decir que siempre he disfrutado desde la llegada a Atocha hasta el destino como una parte más del viaje… y algunos tramos, más.

Tras conocer todos los trayectos de la amplia red de Alta Velocidad, es difícil no tener puntos favoritos por su espectacularidad: el momento de cruzar el fantástico puente sobre el Ebro, tan fugaz como especial, en la línea entre Zaragoza y LLeida; el paso por encima de las hoces del Cabriel y su embalse, entre Cuenca y Valencia; o el puente entre el túnel de San Pedro y el de Guadarrama, sobrevolando la sierra madrileña, entre la capital y el norte de España.

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Pero de los muchos momentos recomendables para disfrutar la vista e intentar el dificilísimo momento de captarla en movimiento y compartirlo en Instagram, para mí, el tramo imprescindible es el que transcurre entre Puertollano y Córdoba. El cambio del ecosistema manchego al de los montes del norte de Andalucía, con sus olivos, encinas, animales salvajes y de ganadería… En los ya más de 25 años viajando aún me sigue sorprendiendo el verde sempiterno que domina ese paisaje, entre túneles, puentes sobre los ríos y la belleza del entorno, aunque fuera haga una temperatura cercana a los 40º. 

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A veces, ese tramo para mí puede acabar siendo casi estresante: no perder detalle de unas vistas que ya reconozco, seguir la peli que me gusta ver “a ratos” durante el trayecto y, a la vez, robarle horas de trabajo al desplazamiento y aprovechar la comodidad para seguir atendiendo mis temas pendientes conectado con el móvil en modo silencio y el portátil, sin que casi nadie note que, otra vez, vuelvo a tener jornada viajera y disfruto de mi confortable y provechosa tregua en el Ave.

Ahora que no me leen mis interlocutores en decenas de viajes por toda España que ingenuamente creían un esfuerzo por mi parte viajar en tren para cumplir con mi compromiso profesional, permítanme una recomendación: permanezcan atentos a sus ventanas y verán que, aunque sea a 250 km/h o hasta a 300, sigue intacto el placer de disfrutar del paisaje.

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Carlos Fernández Guerra es Periodista y Profesional del Marketing Digital / @carfergue

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