‘El Abuelo’ de Jaén

‘El Abuelo’ de Jaén

Miles de jienenses y visitantes acuden a verlo y a disfrutar de la ciudad antigua. Por algo la Semana Santa es el momento del año en el que más visitas recibe Jaén. Una oportunidad única para conocer su Casco Histórico, declarado Bien de Interés Cultural, con los Baños Árabes más grandes de España, el exótico patio de las abluciones de la antigua mezquita que conserva la primera iglesia de la ciudad (La Magdalena), el dédalo de la judería donde nació el influyente diplomático del siglo X, Ibn Shaprut, el refugio antiaéreo de la plaza de Santiago con sonido e imágenes de la Guerra Civil o la pureza renacentista de la Catedral que diseñara Andrés de Vandelvira y que sueña con la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

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Y por el entorno de estos escenarios discurre buena  parte la Semana Santa jienense, en especial su imagen más señera, omnipresente en la ciudad todo el año en cuadros y fotografías colocados en los salones de los domicilios particulares, en la entrada de las viviendas de quienes, en los años de la emigración, se marcharon a Madrid y Barcelona, sobre los mostradores de los comercios con más sabor, en las paredes del más grande de los restaurantes o la más pequeña de las tascas, al lado de la pizarra con la variedad de tapas de cada casa, otro de los atractivos que sorprende gratamente al viajero. Se trata de la imagen de Nuestro Padre Jesús, el Nazareno conocido popularmente como ‘El Abuelo’, cuyo inusual apelativo hunde sus raíces en una leyenda que todo el mundo conoce en Jaén.

La leyenda

Cuenta ésta que la imagen fue esculpida de forma misteriosa a finales del siglo XVI, por un anciano peregrino al que un matrimonio jienense dio cobijo en su casería. En agradecimiento, pidió que le dejaran un tronco de madera en su alcoba para trabajarlo. Al día siguiente, avanzada la mañana y tras no escuchar ningún ruido, la familia entró al cuarto forzando la cerradura, encontrando únicamente la imagen del Cristo en el centro de la habitación. El anciano había desaparecido, pero su memoria quedó muy presente en el imaginario colectivo de la ciudad.

De ahí que, desde entonces, a este Nazareno se le llame cariñosamente ‘El Abuelo de Jaén’ y que para muchos jienenses la madrugada del Viernes  Santo sea una cita ineludible de reencuentro con él, hasta el punto de hacer que por estas fechas regresen quienes en su día tuvieron que marcharse lejos, así como foráneos atraídos por tan singular devoción.

Se trata de un Jesús Nazareno tallado en madera de cedro y con la cruz a cuestas, que ayudado por Simón de Cireneo sale a la calle en la madrugada de Viernes Santo (en este 2018 será a las dos y media), con miles de personas participando en su cortejo y otras tantas que aguardan durante horas a las puertas de su casa, el recuperado santuario del Camarín de Jesús, prorrumpiendo nada más atravesar el dintel en aplausos, lágrimas y vítores, en medio de los sones de la ‘Marcha de Nuestro Padre Jesús’, compuesta para esta imagen por el maestro Emilio Cebrián en 1935, músico de gran predicamento en Jaén y autor del himno de la ciudad, que tanto emociona a jienenses y no jienenses. Por cierto, es la única marcha que se toca a este Cristo durante las diez horas y media que dura su recorrido.

Imágenes y saetas

Son muchos los rincones preferidos por los jienenses para contemplar el paso de la procesión, que en su arranque sólo va compuesta por los tronos de Jesús y de Santa Marcela, ‘La Verónica’. Además de la subida por los Cantones, tiene una belleza especial el paso de las imágenes por el barrio de La Merced, por la dificultad que entraña para los promitentes que cargan los tronos sobre sus hombros la estrechez de las calles y la peligrosa cercanía de los balcones. Encanto también en su discurrir por Almendros Aguilar o la calle Maestra.

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Un recorrido jalonado de saetas interpretadas por prestigiosos cantaores de la tierra y que se pueden escuchar en puntos emblemáticos como el Arco de San Lorenzo, la puerta de la Peña Flamenca o la casa de Hermandad,  y que finaliza en esta primera etapa en la plaza de Santa María, donde al filo de las cinco y media de la madrugada se produce, a las puertas de la catedral, el ‘Encuentro’ de Jesús con su madre, la Virgen de los Dolores. Otro momento especial. Una imagen que este año saldrá del Camarín una hora antes, a las cuatro y media de la mañana, en medio de un mar de velas encendidas, colocadas en el suelo del atrio del templo por feligreses que han escrito en ellas sus deseos. Un camino hacia las calles de Jaén que recorrerá por primera vez sin la compañía de San Juan.

Pero sin duda, esta Semana Santa, Jaén tendrá en la Madrugada del Viernes Santo un aliciente especial. La posibilidad de ver el cortejo procesional, también de diez horas de duración, de la Hermandad de Jesús del Gran Poder, la última que se ha constituido en la ciudad y que se estrena con un recorrido que se inicia a las  tres de la madrugada desde la iglesia de la Santa Cruz.

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Desfiles procesionales que suman a otros 18 cortejos más que componen la Semana Santa de Jaén, desde el Domingo de Ramos con la salida de La Borriquilla  y de cofradías como la Santa Cena, la Oración en el Huerto o Piedad y Estrella, hasta el Domingo de Resurrección, con el recorrido final de El Resucitado. Entre medias, cualquier día que se elija permite encontrar una tradición cofrade marcada por las singularidades de cada hermandad.

Semana de Pasión

El Lunes Santo, por ejemplo, con la belleza del Cristo de las Misericordias de la cofradía de los Estudiantes, del siglo XVI, que sale de la iglesia de la Merced al son de las canciones de la tuna universitaria. Una jornada en la que también recorren las calles de Jaén las procesiones de Caridad y Salud, y Amargura.

El Martes, singular también, con el imponente paso del Cristo de la Humildad, de la cofradía del Silencio, cuyo itinerario está marcado por el sonido de las cadenas que unen a sus hermanos de luz y por el golpe seco de un único tambor durante su recorrido desde la iglesia de Cristo Rey. Un desfile simultáneo al de procesiones como la del Cristo de la Clemencia durante su regreso hasta su templo en el popular barrio de La Magdalena o a la de la reciente imagen de la Hermandad del Divino Maestro.

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Optar por el Miércoles Santo es conocer también la solemnidad del Cristo del Perdón, portado ahora a costal; o la espectacularidad del Cristo de la Buena Muerte, obra del afamado escultor Jacinto Higueras, con su salida desde la catedral acompañado por la Legión; o el paso del más novedoso Cristo Cautivo desde su templo en la parroquia de Santa Isabel.

Muy queridas por los jienenses son también las imágenes de los Cristos de la Expiración y de la Vera-Cruz, cada Jueves Santo. El primero, del siglo XVIII, atribuido a José de Medina (1761) con la enorme expresividad barroca del rostro de un Crucificado a punto de morir, y el segundo, del siglo XX, vencido ya por la muerte que recorre el barrio de San Ildefonso.

Y por supuesto, tras el encierro de Nuestro Padre Jesús y del Gran Poder, la tarde del Viernes Santo cuenta con el atractivo de los cortejos de la Soledad y el Santo Sepulcro, con las imágenes estremecedoras de sus Cristos yacentes y con joyas como el grupo escultórico del Calvario, de 1579.

Rica cultura 

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Aunque la Semana Santa de Jaén es, además de religiosidad, de iconografía, tradición o culto, una oportunidad de compartir con sus habitantes sus costumbres, su cultura. O su rica gastronomía, especial para estas fechas. Platos como los garbanzos con espinacas o las patatas con bacalao, y dulces como las torrijas, las flores, la leche frita o los hornazos. Y, por supuesto, la posibilidad de disfrutar de una ciudad que ha sabido aunar su rica imaginería con su patrimonio artístico y monumental.

Texto: Lourdes Prieto es Periodista

Fotografías procesiones: César Carcelén (publicadas en Diario IDEAL)

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