El Expreso de la Nostalgia: Summertime

El Expreso de la Nostalgia: Summertime

Buscamos el refugio de icónicas canciones que  hablan del verano para arropar nuestro próximo viaje musical. Nos coaligamos con las letras que hablan de las relaciones estivales. Un eslalon musical nostálgico, como respuesta inmediata, se precipita ante nosotros al iniciar el viaje de este nuevo Expreso de la Nostalgia. Desde el andén sentimos que este trayecto va a ser un festín de canciones de cabecera.

Recordar la banda sonora de temas dedicados a la época estival aporta credibilidad a la memoria musical. Los automatismos nostálgicos mantienen frescos los recuerdos. Los intérpretes y sus canciones permanecen en el fonógrafo de la nostalgia.

Mientras algunos buscan una particular versión de una extraordinaria canción de cuna, otros se decantan por las clásicas que conocen sobradamente y no necesitan presentación. Con permiso del maestro Gershwin y de las dos grandes damas pioneras que la interpretaron, Ella Fitzgerald  y Billie Hollyday, hoy nos decantamos por la aventura instrumental del maestro Miles Davis.

Aún nos queda mucho por descubrir. Entre la aparente excepcionalidad del contexto estival encontramos el enorme significado de disfrutar del verano en tu propio lugar de origen. Un homenaje a los que se quedan en verano en las grandes ciudades.

Más allá de forzados paralelismos, la salsa se impone, lentamente, a principios de los setenta en sus múltiples caras. Su big bang artístico ya no era intermitente. A medida que el universo musical latino se expande, surgen clásicas canciones donde un verano en Nueva York se vuelve infinito para disfrutar… Y no hago más ná.

Hay momentos que sirven de coartada para retratar algunas experiencias. El fantástico cantante canadiense, Bryan Adams, recuerda su etapa inicial, su primera guitarra, su chica, el  verano, la mejor época de su vida. Sentimos curiosidad por escucharla.

Estamos de aniversario. A través de las efemérides musicales rebrotan los recuerdos. 40 años más tarde, la banda sonora de “Grease” nos recrea un verano maravilloso. Sin duda, Danny y Sandy, los protagonistas, aguantan el paso del tiempo.

Secundarios de lujo de la factoría Motown, a la sombra de otros  grandes artistas que grababan en el histórico sello de Detroit, pronto se convirtieron en un grupo de culto. Una muestra palpable de su talento para convertir particulares versiones en rotundos éxitos.

En tiempos de fibrilación estival, la movilización de los hábitos musicales no se improvisan. Por mucho que vayan y vengan modas musicales, hay canciones que se mantienen y perduran. Desde el San Francisco de los setenta, a través del funk y soul psicodélico, también cantaban al verano.

Hay canciones que ayudaron a modelar la evolución del temprano rock de mediados de los cincuenta. Su autor, puntal pionero del rockabilly, fue un compositor y letrista que nos ofreció una visión sonora más metálica del primigenio género rockero.

Aunque hay éxitos madrugadores  que solapan el resto de algunas carreras musicales, no debemos olvidar que corremos el riesgo de incurrir en prejuicios y descuidos si obviamos algunas canciones.

Las sorpresas  se amplían mientras se genera empatía sin descanso. Una demostración palpable de que es posible alumbrar canciones accesibles para todos los públicos. Mientras nos confirman, definitivamente, su vuelta al universo musical, escuchamos una historia de amor estival en la ciudad de la Luz. No necesitan presentación.   

Todos los pliegues de la personalidad musical de una artista afloran o se esconden según convengan. En su quehacer durante los duetos, operaba un saludable fuego cruzado vocal.

El imaginario del verano está dedicado también a legendarios grupos. Sus canciones clásicas que no obedecen a imponderables del tiempo, al igual que su trayecto artístico, son el reflejo de un pronóstico mil veces reiterado en la California de finales de los 60

Amores de verano en la voz del joven Michael Jackson. Temas perdidos que el sello Tamla Motown publicó, una década después, cuando el joven Jackson ya era una celebridad y había volado de la factoría musical de Detroit.

La fuerza de los acontecimientos y la pujanza del recuerdo de La Voz nos empujan a no capitular en busca de prolongar el viaje hacia el destino final. El refinamiento de la puesta en escena  coquetea con el detallismo vocal. Música eterna de anuncios, en la versión de Fran Sinatra quien la introdujo en su álbum “Strangers in the Night”.  

Desconectamos inevitablemente de lo que sucede a nuestro alrededor y empezamos a darle vuelta al “Summertime”. Bajo la extensa bandera musical enlazamos las canciones que van y vienen con un  reposado vaivén mientras nos convertimos en apropiacionistas de sus letras.  Sin romper el mecanismo de empatía que nos unen a  las canciones escuchadas, el Expreso de la Nostalgia de hoy enfila hacia su destino final. Próxima estación: Continuará.

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora:  Amparo Domingo / Manuel Magán

Comparte y disfruta:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *