Burgos, donde El Cid cabalga de nuevo

Burgos, donde El Cid cabalga de nuevo

Amance, plantado frente a la estatua del Cid Campeador, al otro lado del río Arlanzón que acompaña al insigne héroe de tiempos castellanos, puedo contemplar, y contemplo, lo que va a ser un nuevo encuentro con una de las ciudades con más historia, con más poder, y con más reflejo de lo que es Castilla en letras grandes, y quizás España, en letras más pequeñas.

Desde luego que la primera intención es la rendir honores a tan insigne personaje, y recordar el romancero compañero de una leyenda o de una etapa de la historia de este país, acaecida a finales del año 1072, cuando el Mío Cid obliga a jurar al rey Alfonso VI de Castilla y León que  no había tenido parte en la muerte de su hermano Sancho ante las murallas de Zamora.

Santiago López Pastor / VisualHunt

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Un juramento, un romance, una iglesia que está próxima a la Catedral, donde en sus paredes parece retumbar las fuertes frases de ese texto que se une a la historia, a la tradición, a la leyenda: 

“En Santa Gadea de Burgos /do juran los hijosdalgos/ allí le toma jura/ el Cid al rey castellano./ Las juras eran tan fuertes/ que al buen rey ponen espanto;/ sobre un cerrojo de hierro/ y una ballesta de palo:/ Villanos te maten, Alonso (Alfonso)/ villanos, que no hidalgos,/ de las Asturias de Oviedo/ que no sean Castellanos/”…

Y con ese recuerdo en el corazón, es el momento de adentrarse hacia la principal joya arquitectónica de tan vetusta población, su Catedral.

Pero para llegar hasta allí, y es que Burgos es eso y mucho más, hay que contemplar otros recuerdos de otros tiempos, de aquellos en que esta ciudad era la capital del reino, cuando sus Cortes ordenaban y organizaban a todo un país, y poseía una economía e industria que era la envidia de todo un reino y de un imperio.

Luciti

Luciti /VisualHunt

El Paseo del Espolón se ofrece a orillas del Arlanza, para permitirnos llegar hasta el Arco de Santa María. Posiblemente el segundo símbolo arquitectónico de la ciudad. Se trata de una de las antiguas doce puertas de acceso que tenía el Burgos medieval, y que fue reconstruida en honor de Carlos I tras la revuelta comunera.

Atravesando la puerta se llega a la Catedral, a la plaza donde se encuentra. Un edificio que, a mi juicio ha perdido algo del encanto tras ser limpiada de su suciedad y negrura que la hacían diferentes, distinta, más emblemática y misteriosa.

Iniciada su construcción en el año 1221, fue concluida en el 1260. Al gótico inicial, se han uniendo, en su interior, elementos del renacimiento y del barroco, poblando la inmensidad de su planta gracias a los trabajos de artistas como Diego de Siloé, Juan Ricci, el vidriero Arnao de Flandes…, de… Pero bueno, mejor que entren y lo contemplen con sus propios ojos, que vean como se filtra la luz por los rosetones, que investiguen en cada capilla, que admiren cada columna, cada recoveco…

Marcp_dmoz

Marcp_dmoz / VisualHunt

Sí. Es la Catedral, la joya de la ciudad burgalesa, pero es que hay más. No se queden sólo en la plaza, aunque ya sé que la contemplación de tan magna obra, de tanta intensidad, puede nublar la vista.  Cerca está Santa Gadea, la del juramento, la de la leyenda, una visita no está de más.

Pero…sigamos un poco. Callejeemos y así podremos llegar hasta la Casa del Cordón, hasta la Plaza Mayor. Conocer un poco más de la ciudad, de la mezcla de recuerdos de antaño con la modernidad. Hay murallas, hay una zona con algún resto de lo que fue el castillo protector de sus habitantes, hay…

Sí. Hay dos lugares de obligatorio paso. Uno más abajo del Arco de Santa María. Otra joya que marca el carácter burgalés. Me refiero al Monasterio de las Huelgas, de Santa María la Real. Cisterciense, fundado por el reu Alfonso VIII en el año 1189. Impresionante. Y además, para aquellos que le gusta disfrutar de los símbolos históricos pueden ver el “pendón” árabe que fue arrebatado por las tropas cristianas a éstos en la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

Enric Archivell / VisualHunt

Enric Archivell / VisualHunt

El segundo lugar, a tres kilómetros de Burgos, está la Cartuja de Miraflores. Fundada en el año 1441 por Juan II de Castilla. No les digo nada, sólo que ahí está, ahí se encuentra otro monumento con el que gozar la historia de España.

Y mucho más… Palacios, iglesias, lugares históricos que recuerdan una tradición ancestral de un lugar por el que pasaron a lo largo de su existencia todos y cada uno de los pueblos que atravesaron la Península y que la ocuparon. Y también aconsejo una visita, aunque sea rápida, a la antigua estación ferroviaria construida en el año 1901.

No quiero aburrirles más con descripciones artísticas o históricas. Quien me lea sabe que siempre aconsejo escuchar a las piedras, y Burgos es una de esas ciudades que además de ser contempladas merece la pena escucharlas. Bien merece una visita, unas horas de disfrute, de dejarse llevar por el tiempo y el espacio, y de recordar que aquí, ayer, hoy y mañana, el Cid cabalga.

J. Felipe Alonso es  Periodista y Escritor, estudioso de leyendas y costumbres.

Fotografía portada: Tabi Light (VisualHunt)

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