La isla

La isla

Madrid es una ciudad apasionante en la que puedes pasar mil días y mil noches sin repetir plan. Siempre hay algo por descubrir. Vivir en esta polifacética ciudad te permite tener acceso a casi todo lo que buscas.  Sea como sea cuando llegan las vacaciones, una ingente cantidad de madrileños decidimos poner tierra por medio y cambiar los aires secos y cálidos del verano en la capital por otros, a ser posible más refrescantes.

Ese es mi caso en estos momentos. Me dirijo a San Fernando, una de las pocas islas en la Península a las que puedes viajar en tren de alta velocidad.  Al entrar a la estación de Atocha respiro al sentir el frescor de su Palmeral. Sé que es un preludio de lo que disfrutaré en apenas cuatro horas.

En el vagón observo a mis compañeros de viaje.  Antes de llegar a la primera parada en Puertollano, la mujer que viaja a mi lado con su hija de cinco años y su marido ya me ha resumido sus planes para los próximos días; pretenden conocer y disfrutar al máximo de la provincia de Cádiz.  Para cuando llegamos a la siguiente parada ya sé que han pasado una semana en Madrid y que viven en París.  Aprovecho para refrescar mi francés e intercambiamos experiencias y curiosidades de nuestras respectivas ciudades.

Las Marismas de San Fernando

Entre tanto le voy mostrando los paisajes que vuelan al otro lado de la ventanilla: las llanuras de Castilla repletas de plantaciones de cereales y maizales que empiezan a amarillear, los ordenados campos de olivos, los mares ondulantes repletos de encinas entrando en Andalucía, los girasoles llegando a Jerez de la Frontera, las salinas y los esteros repletos de una gran variedad de aves en la antesala de la Bahía

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Su destino es El Puerto de Santa María. Me muestran una lista elaborada con pulcritud en la que han ido apuntando todas las visitas que  consideran imprescindibles.  Les cuento que pasaré la próxima semana en San Fernando. Se sorprenden por no tener ninguna referencia de esta ciudad. Como es habitual cuando se planifica un viaje basándose en guías turísticas, se corre el riesgo de perderse muchos lugares cercanos enormemente interesantes pero menos conocidos.

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Y ahí estoy yo para decirles que no pueden dejar de visitarla, que es la bella desconocida. Le hablo de sus calles encaladas, de sus jardines, de sus paisajes naturales, de su gastronomía, de su historia, de su flamenco, de sus playas y de sus inigualables puestas de sol.

El Boquerón

Al despedirnos deseándonos las mejores vacaciones me aseguran que pasarán por la cantina del Bartolo para probar unas cañaillas acompañadas de un buen vino de la tierra, que visitarán la  Venta Vargas para conocer algo del más puro flamenco y que recorrerán la playa del Boquerón para disfrutar de ese paraje natural inigualable.

Les garantizo que no se arrepentirán.

Texto y Fotografías: Sonia Martínez Jiménez es Escritora, fotógrafa y viajera

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