El Expreso de la Nostalgia: la canción del verano

El Expreso de la Nostalgia: la canción del verano

Por delante más de una hora de trayecto, a través del Expreso de la Nostalgia, dedicado a la canción del verano. Desde el andén se intuyen unas gratas perspectivas. No es ningún secreto, movidos por un impulso fruto del arrebato estival, la sensación de desvarío musical anacrónico viene dada por los múltiples temas que componen la banda sonora que inmortaliza aquellos lejanos veranos. ¡ Shalalalala, uo uo uo…!

Canciones de combustión rápida que permanecen en nuestra discoteca estival sin ser inflamadas por el olvido. Uno de los grandes iconos de la canción de los setenta en la voz del simpático holandés Tony Ronald y su errante éxito:

La imagen de la canción del verano quedó grabada para siempre en el imaginario colectivo gracias a las canciones de Formula V. Confiriéndole el tiempo esa patina nostálgica que tanto vende hoy y que ha amparado el resurgir de sus éxitos. 

Los reyes de la canción del verano convierten el viaje del en un revival de sus éxitos con himnos que transcienden a varias generaciones en perpetuo movimiento. 

No hay dos sin tres éxitos consecutivos para estos especialistas de las canciones estivales.

Si alguien conoce la fórmula del éxito estival es el maestro Georgie Dann. Sus canciones agitaban las verbenas de verano, eran las más deseadas entre el público, su presencia en el repertorio de las orquestas era más que una declaración de intenciones. 

La nómina de éxitos del músico francés afincado en nuestro país no tiene fin. Escuchamos una pequeña muestra para despertar los recuerdos. Algunas triunfaron de manera particular. Para muestra un tema que no ha dejado nunca de aportar al repertorio musical de cualquier fiesta. Su carta de presentación es sencilla.

Remontamos disco a disco, canción a canción, hasta llegar a un éxito con una inquietante audacia escénica que todavía encuentra estímulos para demostrarlo, casi cuarenta años después, gracias a la entrañable María Jesús y su inseparable acordeón a orillas de Benidorm. Quien no ha cantado “El baile de los pajaritos” que hable ahora o que calle para siempre.

Una panorámica rápida confirma que como cualquier otro hito en la historia de la música popular, el boom de la canción del verano fue tal porque se propago de forma transversal. Miren su propia discoteca, seguro que todas les suenan. No hay marcha atrás. 

Nos parapetamos ante la memoria. No son sus letras lo que nos atrae sino el ritmo del recuerdo estival el que nos empuja.

Un fenómeno global que abarca todas las edades, estilos y  gustos  cuyo uso se normalizó al extenderse desde las emisoras de radio hasta los conciertos, donde un grupo  como Radio Futura, elevados a la categoría de símbolo identitario de La Movida, capitaneado por los  hermanos Auserón y Enrique Sierra, se convierte en el motor básico del repertorio de aquel verano. 

La sugestión y el aspecto patriarcal de algunos temas se mimetiza en las gargantas, año tras año, durante un viaje al corazón de las plazas de los pueblos que celebran sus fiestas a través de un homenaje a la Puerta de Alcalá como testigo de la historia.

Es imposible renunciar a las canciones del verano una vez que se han escuchado. Son un producto en el que la parte emocional también juega un papel determinante, porque recuerdan historias. El británico Eddie Grant nos describía la realidad del apartheid en Sudáfrica.

Expuestos a un oleaje nostálgico desafiamos la memoria, al tratar de recordar las letras y repetir el estribillo de algunas canciones que protagonizaron la llegada de la salsa y el merengue dominicano al principio de la década de los noventa desde el otro lado del Atlántico.

Algo que no es simple azar rige la canción del verano. Como tampoco parece mera casualidad el nombre de ciertos títulos. El verano como proveedor infatigable de canciones sin ningún timbre de excelencia música, a veces, se comprometía por la saturación de ciertos estribillos sobre un mismo tema:

La fusión natural del merengue y el “house” hizo navegar a un escualo neoyorkino de origen dominicano bajo el nombre de “Proyecto Uno” por las emisoras musicales hasta alcanzar el número uno, sin parar de bailar, con la fórmula del “spanglish”:

Supongo que no hay forma de discutir los gustos musicales, aunque todas tienen sus partidarios y detractores. Fascinados por la atrevida versión rumbera de Los Manolos del clásico “All my loving” de los míticos Beatles nos entregábamos sin reserva alguna:

Los vaivenes de los éxitos del verano se parecían metafóricamente al juego arbitrario de la ruleta rusa, las letras populares comparten espacio con estribillos eternamente universales.

Las agitaciones estivales del pasado no  transformaron el mundo de la música, pero el último gran éxito del pasado verano es un síntoma indudable de que el mundo de la música ya ha cambiado, una mutación casi planetaria de la música latina con todos los requisitos. Nos permitimos una licencia al presente. Ayer, hoy y quizás mañana pero despacito, despacito

Aunque el tiempo es el gran aliado del olvido, los conciertos de las verbenas de verano se convierten en la coartada perfecta para recordar aquellos éxitos. La edición de este  Expreso de la Nostalgia se aproxima a su destino. No son todas las que son pero sí son todas las que hemos escuchado. Canciones del verano surgidas por la inmediatez de las fiestas populares con los obligados títulos de crédito del recuerdo

Permanezcan atentos. Continuará.

Tino Carranava  es Periodista  / @tinocarranava

Fotomontaje locomotora:  Amparo Domingo / Manuel Magán

Comparte y disfruta:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *