Teresa Rey, María Fernández y Pilar Sánchez de Pablo: maquinistas desde otra mirada

Teresa Rey, María Fernández y Pilar Sánchez de Pablo: maquinistas desde otra mirada

Si la referencia se busca en espejos retrovisores, actualmente la estadística refleja que el número de mujeres se incrementa paulatina y progresivamente en determinados oficios de tradición masculina. En vías paralelas, las palabras que definen ocupaciones estrenan género más o menos reciente: médica, matrón, bombera, modisto son meros ejemplos… Y haciendo un guiño a la positividad; algunas profesiones ya nacían con vocación de igualdad al emplear un solo vocablo desde su origen; maquinista sin ir más lejos. Sobre tal principio de común y visionario denominador (allá por mediados del siglo XIX), apuntalamos la segunda entrevista de la sección Mujeres en Renfe.

Teresa Rey, María Fernández y Pilar Sánchez de Pablo representan a generaciones de maquinistas distintas y ejercen sin que el género determine, discrimine ni importe. Las tres recorren trayectoria en Renfe para compartirla con nosotros en un viaje que aúna  veteranía y savia nueva sin entrar en contradicción. La cita es en la estación de Atocha; punto de encuentro y partida de trenes Ave, Cercanías, Larga y Media Distancia que concilian en un mismo espacio horarios y destinos dispares. La vida misma que fluye en el relato de tres mujeres que son embrión y evolución, causa y consecuencia, de una profesión que hoy visualizamos desde otra mirada, la femenina.

Las tres recorren trayectoria en Renfe para compartirla con nosotros en un viaje que aúna  veteranía y savia nueva sin entrar en contradicción.

En la carrera de fondo femenina queda mucho trayecto por recorrer, pero ustedes se hallan en la cabecera del tren, llevan los mandos y son llave de una maquinaria que no dará marcha atrás. Desde su visión triangular, cuéntennos cuál fue su motivación principal para ser maquinistas.

Teresa Rey: Ingresé en Renfe en 1982 mediante concurso público. Optaba a varias plazas y superé las pruebas para Ayudante de Maquinista y actualmente ocupo el cargo de Jefa de Maquinistas. Respecto a ser mujer, para mí nunca supuso un problema, si bien es cierto que en más de tres décadas de experiencia, los cambios han sido notables. Un ejemplo: ahora existe el Agente Único de Conducción, pero en mis inicios viajábamos dos en cabina. Eso conllevaba largas jornadas con un compañero y la convivencia era obligada. También trabajé en trenes mercantes, maniobras y un poco de todo. Recomendaría lo mismo a los compañeros porque aprendes y te curtes. Después llegó el Ave y fue para mí un orgullo ser la primera mujer maquinista que lo conducía.

María Fernández: Comencé a trabajar como maquinista en 2015. Antes me licencié en Magisterio y mi intención era ejercer como profesora, pero la crisis y el paro me impulsaron a obtener la Licencia y el Diploma de Conducción.  Tres años después no entendería mi día a día sin conducir trenes. Siento que la vocación siempre estuvo ahí, presente, aunque en algún momento le diera la espalda. Pero todo vuelve.

Pilar Sánchez de Pablo: Ingresé en la convocatoria de plazas para ser maquinista hace tres años, igual que María. Mi caso también es similar al suyo porque me licencié en Ingeniería Agrónoma. La falta de trabajo me llevó a apuntarme al curso de formación preparatorio para obtener la licencia de maquinista y el diploma que acredita los conocimientos para los Certificados de Categoría B. Coincido con mis compañeras en que tampoco me vería ya ejerciendo otra profesión.

Teresa Rey 3

Teresa Rey: “Actualmente ocupo el cargo de Jefa de Maquinistas con responsabilidades diversas. Trabajé en trenes mercantes, maniobras y un poco de todo. Después llegó el Ave y fue para mí un orgullo ser la primera mujer maquinista que lo conducía”.

Su trabajo requiere una formación constante y habilitaciones específicas para conducir según qué tren. Los avances tecnológicos habrán repercutido directamente en su modo de proceder…

T.R: A lo largo de los años el oficio ha evolucionado en favor de la tecnología. Actualmente interviene en las labores de conducción en un 90 por ciento. El porcentaje era muy inferior en mis inicios. Entonces, cuando una avería u otra circunstancia paralizaba el tren en plena vía, la soledad era una compañera de viaje frecuente y tenías que ingeniártelas para solventar la incidencia. Y lo hacías accionando manualmente mecanismos hasta lograrlo.

M.F: Como maquinista desde 2015 mi experiencia es otra porque la tecnología siempre ha estado presente. A veces quisiera poder ´enredar´ un poco más por arriba y abajo, aquí y allá…

P.S:  La tecnología te mantiene comunicada en todo momento con el Centro de Gestión de Cercanías (CGC) y a cualquier incidencia que suceda, la coordinación y cobertura es inmediata. Nunca estás sola en la cabina.

María Fernández

María Fernández: “Siento que la vocación siempre estuvo ahí, presente.  Los compañeros están contigo aunque no les veas; si alguno viaja en el tren en su tiempo libre y algo sucede, falta tiempo para aparecer de inmediato en la cabina, preguntar qué pasa y ofrecer ayuda”.

Al hilo conductor, su puesto de trabajo no se ubica en una oficina al uso con compañeros. Tampoco los viajeros las ven. ¿Cómo llevan tal peculiaridad?

T.R:  A mí me gusta decir que viajo a bordo de mi oficina portátil porque me la llevo a todas partes. Es un privilegio ver desde mi cabina tantos amaneceres. Hay paisajes como el del Valle de Los Pedroches que incluso me han inspirado para escribir. De hecho, regalé a una amiga por su cumpleaños un relato que describía mis sensaciones como maquinista en el Ave.

M.F: Coincido con Teresa en lo de los amaneceres y las vistas en primera línea. Recuerdo la impresión que me provocaba el mar durante los meses que trabajé en la red de Barcelona.  Respecto a los compañeros, están todos contigo aunque no les veas. De hecho, si alguno viaja en el tren en su tiempo libre y algo sucede, falta tiempo para aparecer de inmediato en la cabina, preguntar qué pasa y ofrecer ayuda.

P.S:  En mi caso, al trabajar como maquinista  en un Cercanías y con horarios más o menos similares, coincido con los mismos viajeros muchas veces. Les veo desde la cabina al tomar el tren en el andén y me gusta pensar que el trayecto les resulta agradable, que llegan a bien a destino. También me preocupa si una incidencia retrasa la hora de llegada a sus quehaceres cotidianos y que el cliente se sienta satisfecho.

PilarSánchez

Pilar Sánchez de Pablo: “Ser maquinista es para mí un hobby porque son horas en las que disfruto la jornada. Al trabajar en un Cercanías, coincido con los mismos viajeros muchas veces. Les veo desde la cabina al tomar el tren en el andén y me gusta pensar que el trayecto les resulta agradable”.

La cuota femenina en su profesión es proporcionalmente muy inferior a la masculina. Suman 171 mujeres frente a 5207 hombres adscritos al personal de conducción. Quizá han vivido alguna anécdota por ser mujeres que quieran compartir.

T.R: En mi primera etapa, algún factor de circulación nunca me entregaba a mí la documentación antes de la partida del tren, aunque fuera yo la maquinista y el compañero el ayudante.  Si era por extrañeza o costumbre, ya ni me molestaba… Y siendo maquinista del Ave Madrid – Sevilla, recuerdo salir de la cabina y un viajero me llamó la atención diciendo que iba a poner una queja porque no le había servido todavía el refresco solicitado. Por seguir la historia, le llevé la bebida y su sorpresa fue mayúscula cuando después supo que era la conductora del tren. Formábamos la tripulación en el Ave un gran equipo, algo parecido a un Gran Hermano. Nos reíamos después tras situaciones así.

M.F: Un compañero realizaba prácticas siendo yo maquinista. Hubo una incidencia y tuve que salir de la cabina. Avisaron del Centro de Gestión alertados, les habían informado que las redes sociales echaban humo por quejas de los viajeros a bordo del tren que conducía. Revisaba el protocolo una y otra vez para verificar que había seguido los pasos como debía. Todo estaba bien y no había error. Dado que el uniforme no es por normativa de uso obligado, vestía sin que pudieran identificarme como maquinista y dieron por supuesto que un maquinista de Renfe llevaba a una compañera en la cabina…

P.S: Mientras conducía un Cercanías, me comunicaron que una viajera había sufrido un desmayo. Así que fui a prestar ayuda y atender a la mujer. Hubo quien me impedía el paso alegando que debía ser el maquinista quien se responsabilizara de comunicar lo que estaba sucediendo; avanzar a la siguiente estación o permanecer con el tren detenido, avisar al CGO para el traslado en ambulancia a un centro de salud. Al presentarme como maquinista hubo caras de sorpresa, desde luego. No les entraba en la cabeza que pudiera ser yo la conductora.

Hoy dotamos de rostro y voz a tres mujeres que representan a poco más del tres por ciento del colectivo de maquinistas en Renfe.

Por último, nos gustaría finalizar con una reflexión o que mencionaran alguna circunstancia que quieran destacar de su propio itinerario vital.

T.R: En mi caso tiene nombre y apellido y es un cáncer de mama que superé en dos ocasiones. Cambió mi perspectiva y me hizo mucho más fuerte y capaz para vencer cualquier obstáculo que se pueda presentar.

M.F: Mi conclusión es que mi trabajo me aporta felicidad y que me encantaría que todos sintieran la misma satisfacción ejerciendo su profesión cada día.

P.S: En el momento que inicio jornada laboral, aparco el estrés, las prisas y responsabilidades ajenas al trabajo (Pilar es madre de un niño de diez meses). Me sitúo a los mandos de la máquina y me siento satisfecha, con toda la vía por delante.

Al despedirnos, Teresa cuenta que desde hace décadas se reúnen las mujeres maquinistas porque les ata uno de los vínculos más libres y solidarios que existen; la amistad. La cita es anual y ya están inmersas en la organización del próximo encuentro.  Será un fin de semana y anima a María y a Pilar, la nueva generación, a sumarse al grupo que, fuera casual o no, hoy dotamos de rostro y voz de la mano de tres mujeres que representan a poco más del tres por ciento del colectivo de maquinistas en Renfe.   

Texto: Verónica Portell es Periodista

Fotografías: Miguel Ángel Patier 

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Hay 3 comentarios de para este artículo
  1. PILAR CUTANDA GONZALEZ at 5:34

    Enhorabuena por vivir vuestra profesión con ilusion. Me ha encantado que disfruteis de momentos especiales en vuestro tabajo como esos amaneceres de los que hablais o de la inspiracion que os produce el conocer las caras de los viajeros habituales tratando de imaginaros sus vidas y sus experiencias de viaje.

    Sois un ejemplo a seguir y ojala este sirva para que otras muchas mujeres incrementen la cuota femenina en el equipo de maquinistas de nuestra empresa que, gracias a impulso de todos, va creciendo y ampliando horizontes en todos los aspectos

  2. Susana at 9:26

    Buenos días , muy bueno vuestro artículo,… a mí me gustaría hacer el curso de preparación para ser maquinista pero no sé dónde tengo que ir …. me encantaría pertener al equipo renfe un saludo y gracias

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