Continuamos trayecto con itinerario prefijado y preferente; circular a paso de mujer y sin ánimo de generalizar ni discriminar al entorno y a las circunstancias que nos van posicionando con naturalidad y mérito propio aquí y allá.  Cada una con su particularidad pero con la aspiración común de desafiar al refranero popular que afianza algo tan confuso como que la excepción confirma la regla. ¿Qué es eso? Con toda la vía por delante y sin topes terminales, quién pretende ser excepcional (ni mucho menos superwoman) cuando de lo que se trata es de ser una misma sin infundir sospechas, justificaciones ridículas ni nada que se le parezca.  Viajamos por trayectorias femeninas en Mujeres en Renfe con mucho que contar y arrancamos ya…

Circulamos a paso de mujer y sin ánimo de generalizar ni discriminar al entorno y a las circunstancias que nos van posicionando con naturalidad y mérito propio aquí y allá.

Nuestra siguiente protagonista es Sonia Santos y ejerce como Jefa de Taller en la red de Ancho Métrico de Asturias y León. Nos citamos en El Berrón, espacio que cobija a los trenes y a sus entresijos. Es mediodía y allá donde alcanza la vista hay grupos de trabajadores que se afanan en tareas diversas; los hay cambiando la chapa delantera que alguna incidencia magulló. Otros/as ajustando piezas con herramienta en mano y buzo que constata labor.  Carros de bogies al descubierto que desnudan los bajos del material y operarios concentrados cumplimentando documentos que verifican el pase de las pruebas periódicas de mantenimiento y control. Mientras, el borrado de grafitis de un tren contrasta con la apariencia exterior reluciente de otro recién pintado. El conjunto semeja un centro de salud u hospital con sus revisiones preventivas, curas sin mayor importancia y operaciones rutinarias o de urgencia. Y al frente de tanta actividad está ella. Conozcámosla.

Tiene usted una responsabilidad fuera de lo común en el género femenino. Nos interesa saber cómo ha llegado hasta aquí. Antes, cuéntenos cuál es su formación y experiencia profesional previa a ingresar en Renfe.

Me licencié en Ingeniería Industrial y especialidad en Electrotecnia en Gijón por la Universidad de Oviedo. Completé estudios con diferentes titulaciones en Prevención de Riesgos Laborales. Y ya en Renfe, Experta en Ingeniería Ferroviaria, Máster en Transportes Terrestres y Programa de Preparación de Directivos. Mi primer trabajo lo desarrollé en una Agencia de Seguros. También estuve un tiempo impartiendo clases en centros educativos ubicados en Asturias y León. Seguidamente, inicié contacto con empresas de ingeniería del ámbito ferroviario en proyectos de instalación de catenaria, señalización y seguridad ferroviaria. También integré el equipo de Asistencia Técnica en el Ayuntamiento de Madrid para la construcción e inspección de las instalaciones de los túneles de la M30.

Y tras todo ese bagaje, optó por vincular su futuro profesional al de Renfe.  Resúmanos su recorrido profesional.

Ingresé como Técnico de Mantenimiento y quedé adscrita a la Dirección General de Servicios de Alta Velocidad – Larga Distancia con base en Atocha. A partir de ahí, ocupé responsabilidades en varios puestos como Técnica de Seguimiento de Material y siempre en la Dirección de Fabricación y Mantenimiento. Como apunte, participé en la redacción del Convenio de Colaboración entre Renfe-SNCF en la parte de coordinación del mantenimiento de los trenes franceses en nuestro territorio. Posteriormente, colaboré en el equipo del Jefe de Taller de Fuencarral.  Transcurridos unos meses y debido a que cambiaba de puesto el anterior Jefe de Taller y quedaba vacante dicha plaza, se me propuso para relevarle y acepté el reto. Fue en 2015 y permanecí dos años allí. Me estrené como Jefa de Taller y tuve por vez primera personal bajo mi dependencia; 120 trabajadores, aproximadamente.

“Ingresé como Técnico de Mantenimiento y quedé adscrita a la Dirección General de Servicios de Alta Velocidad – Larga Distancia con base en Atocha”.

Más de un centenar de operarios y más responsabilidad. ¿Cómo gestionó el cambio usted y cómo se lo tomaron los demás?

Con bastante normalidad. Fue un relevo natural porque ya iba y venía, estaba allí como una compañera más. En proceso de aprendizaje al principio y al mando, después.

Actualmente ocupa el mismo puesto en otro lugar. Detállenos las circunstancias…

Fue cuestión de sincronías: la integración de Feve en Renfe, mi procedencia leonesa y asturiana añadida a la experiencia acumulada en Fuencarral. Cumplía los requisitos profesionales necesarios para desarrollar labores de Producción. En el taller de El Berrón trabajan 74 operarios, casi un centenar si sumamos el personal de mano de obra indirecta y el del taller de Cistierna. También pertenecen a esta jefatura los talleres de Candás, Pravia y Figadero. El procedimiento de trabajo es similar al de Madrid. Obviamente, hay diferencias y cambia el material; efectuamos el mantenimiento de locomotoras, material autopropulsado (diésel y eléctrico) así como vagones de mercancías. Además, reparamos con carácter integral componentes de bogies para los trenes de Ancho Métrico. También realizamos el mantenimiento del Transcantábrico, aprovechando que está fuera de temporada.

Descríbanos un día cualquiera en su puesto de trabajo. También lo que a usted le interese destacar.

A las 7 inicio jornada laboral en el taller, aunque mi mente llega mucho antes porque en ella están segmentadas ya, antes de entrar, muchas de las cosas por hacer. Tengo un gran equipo en quien apoyarme y delegar para que el engranaje funcione correctamente. Gran parte del tiempo lo ocupo en tareas administrativas, petición de piezas y materiales, coordinación y asignación de tareas con la Prevención como máxima y siempre presente. Fundamental es cuadrar los calendarios del Plan de Mantenimiento para cada tren, de manera que estén el menor tiempo posible en el taller. Trabajo bajo una consigna que implica que si un tren está parado no produce. Así que más allá de los grafitis y de la repercusión tan tremenda que provocan económica y operativamente, de las incidencias puntuales que obligan a trabajar a contrarreloj y de situaciones imprevisibles que escapan a nuestro control como las inclemencias del clima, trabajamos con un objetivo y pensando en el cliente como prioridad: los trenes deben estar en vía, circulando.

Imaginamos que en un trabajo como el suyo será difícil desconectar…

La verdad es que sí. De ahí que en mis destinos vacacionales prefiera islas lejanas y a poder ser sin tren (risas). Aunque la profesión va por dentro y mis amigos me dan por imposible cuando a bordo de un avión, por ejemplo, la mirada se me va al ensamblaje de piezas y disecciono los motivos de su apariencia algo collage. Y observo el motor y a los operarios que por allí trajinan. Inevitable.

“Trabajamos con un objetivo y pensando en el cliente como prioridad: los trenes deben estar en vía, circulando”.

Háganos partícipe de alguna experiencia a destacar.

Sin duda las que vivimos cuando alguna incidencia requiere que nos desplacemos al lugar para restablecer circulación a ritmo de alta velocidad. Allí el Encargado de Brigada de Socorro ordena y manda y acudo al punto kilométrico para prestar ayuda y evitar entorpecer. Me digo que allí soy telefonista porque sirvo de puente y punto informativo como si fuera una centralita. También organizo necesidades especiales como petición de grúas para levantar el tren, cualquier permiso que se tenga que pedir a ayuntamientos o a particulares para poder acceder al punto del incidente, además de la logística, llevando bocadillos si el hambre aprieta. Es que no olvido que algunos doblan jornada para solventar a toda prisa.

Quizá haya vivido alguna situación peculiar por ser mujer que no le importe compartir.

Anécdotas tengo varias. Durante las incidencias, quien no me conoce y observa portando comida y bebidas me dice – niña, anda no pases por aquí -, lo esto y lo otro. Entonces, si viene al caso, me presento como Jefa de Taller y les sorprende. Luego hay algunas de caricatura; como que alguien de nuevo ingreso preguntó a otro – ¿Qué tal la chorba esta? – Y, sin saber que le escuchaba, le saludé disimulando sordera. Desde entonces le llaman el chorbo y él ni siquiera lo sabe. Lo importante, como en todo, es ser consciente del lugar que ocupas y saber dónde estás. También fue curiosa la reacción primera de mi familia cuando supo que trabajaba en un taller. Pensaban que tanto estudio de Ingeniería para qué. Por tranquilizarles, decidí mostrarles un día mi puesto de trabajo y que así comprobaran sobre el terreno que los estudios sí habían servido para algo.

Casi al final y, sin darse importancia, cuenta que también colabora en una ONG impartiendo gratuitamente clases de diferentes materias a quien lo necesita. De ahí que la consideremos maestra en un engranaje que necesita de todas las piezas para tener sentido y funcionar. Ella lo vale.

Texto: Verónica Portell 

Fotografías: Miguel Ángel Patier

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