«Morón puso la guitarra

Jerez ha puesto el compás

Y Triana un sentimiento

Y Sevilla lo demás»

Bulería

Cogiditos de la mano nos va a llevar el Ave de Renfe hasta Sevilla, a escasos metros del mismo centro, en el meollo, donde el flamenco se mezcla con la cultura, las freidurías con las casas del buen comer y los atardeceres en algarabía.

No os preocupéis por nada, una vez nos deja el tren en la estación, los sevillanos se ocupan de nosotros; están siempre dispuestos a ayudarnos y no les importa cambiar sus planes hasta resolver cualquier duda.

Os propongo una ruta para conocer los rincones más queridos de esta maravilla. Es una ruta dividida en dos días, que bien podrían ser tres:

Recomiendo empezar el día con el desayuno por antonomasia de Sevilla: el pan con jamón y salmorejo, a veces acompañado de un zumo natural. El salmorejo, casi siempre casero y el jamón, cortado a mano al momento, nada de envasados, una delicia.

Los lugares a visitar están ordenados por proximidad uno con otro.

  • El Primer día :

Nuestro paseo empieza en La Calle Verde. A la vuelta se nos presenta la Plaza de las Cruces, es pequeña y rápido de ver. A doscientos metros está la Plaza de Santa Cruz. Acto seguido recomiendo disfrutar del Real Alcázar de Sevilla, de visita casi obligada.

Real Alcázar de Sevilla

Ya nos podemos meter de lleno en el corazón de Sevilla, el casco histórico más grande de toda España, dividido entre el barrio de Santa Cruz y San Bartolomé, con su hermosa judería. Llegamos a la Plaza de Doña Elvira y a su lado el hermoso Patio de Banderas, todo está cerca aquí.

Patio sevillano de la plaza de toros.

Para el día de hoy nos queda visitar la Plaza del Triunfo y sus alrededores, como el Archivo de Indias y la Plaza del Cabildo.

Nos queda el plato fuerte del día y emblema de Sevilla, La Giralda, con su Catedral y la Plaza de Santa Maria. La Giralda era antiguamente, en el siglo XII, el minarete de la Gran Mezquita, que ahora ocupa la Catedral, tiene el privilegio de ser la más grande del mundo.

Patio de Banderas

Propongo acabar el día en la Bodega Santa Cruz, un clásico de Sevilla donde se puede conocer a los Sevillanos más de cerca. Es un buen sitio para pedir una “cervecita” como dicen ellos, aunque también tienen bebidas locales como “la manzanilla” y el “rebujito” que es la bebida favorita en las ferias, una mezcla de Fino con gaseosa. ¡Cuidao que te pueden “enrear”! , una simple cervecita da paso a otra y … el arte, el buen humor y la sociabilidad de los Sevillanos te enganchará.

  • El Segundo día :

Empezamos con otro plato fuerte, La Plaza de España, donde ha servido de inspiración a artistas y en la que se han rodado infinidad de películas. Sin entretenernos demasiado, porque el lugar “atrapa”, proseguiremos nuestra visita hasta llegar al Palacio de San Telmo, un fantástico palacio barroco y sede del Gobierno.

Plaza de España.

Visitamos la Torre del Oro y nos aventuramos a visitar otro barrio, el famoso barrio de Triana, a la izquierda del Guadalquivir, cruzando el puente de Sant Telmo. Al cruzar el puente subimos hasta la Real Parroquia de Señora Santa Ana. Para llegar a la parroquia paseamos por la calle Betis y gozaremos de unas fantásticas vistas del Guadalquivir. Rodeando la parroquia se nos presenta la tranquila Plazuela de Santa Ana.

Reanudamos el recorrido por la calle Betis hasta el Castillo de San Jorge, desde este punto recomiendo un breve paseo por la Calle San Jacinto, no es necesario adentrarse demasiado, solo un breve paseo, está llena de vida. Muy cerca tenemos el bar Las Golondrinas, uno de los mejores lugares para tapear de Sevilla, aunque si lo que os apetece es un lugar soleado con muchos tipos de comida distintos solo tenéis que cruzar el bello puente de Isabel II hasta el mercado Lonja del Navarro, tendréis una fantástica experiencia gastronómica.

«Triana es un pozo que el tiempo se ha encargado de llenar de historias»

José Antonio Rodríguez Benítez

Para bajar la comida recomiendo visitar la Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería, tanto el interior como el exterior, su patio sevillano enamora.

Plaza de toros.

Desde la plaza de toros podemos ir en transporte público o taxi hasta otro de los emblema de la ciudad, la Basílica de la Macarena. El tema principal de discusión es la virgen, se habla de ella a todas horas, es muy venerada. Desde la basílica se puede explorar el barrio de la Macarena, un barrio muy creativo y de moda; pasead por sus calles y dejaros llevar si escucháis música, con un poco de suerte podréis presenciar su arte en estado puro en alguna de sus pequeñas y escondidas tascas. Después nos podemos dar una vuelta por el Mercado de la Feria, un mercado con mucho ambiente.

Virgen de La Macarena

Tomamos rumbo a la Alameda de Hércules, una antigua plaza con columnas romanas que desde hace unos años han tratado con cariño, recuperando parte de su esplendor. Nuestra última parada, ya al atardecer o por la noche, son las Setas de Sevilla, que harán las delicias de los fotógrafos, desde la azotea hay unas preciosas vistas de la ciudad.

De regreso a la estación de tren paso por la Freiduría Puerta de la Carne, junto a la iglesia de Santa María la Blanca, preparan un cazón en adobo exquisito.

Cuando visito Sevilla tengo una tradición, antes de regresar con el Ave me paso por alguna de sus freidurías y me llevo todo lo que puedo. Cuando llego a casa me siento en el balcón, degusto estas delicias de pescado y pienso en todo lo vivido; un recuerdo imborrable de esta maravillosa ciudad ya forma parte de mí y en breve de todos vosotros.

Texto y fotografías: Oliver Muñoz Muñoz 

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